Hiperpersonalismo, tribalismo y violencia: la politica hoy

Hiperpersonalismo, tribalismo y violencia: la politica hoy

Las diferencias ideológicas existieron siempre en argentina. Ya desde su fundación misma las posiciones dicotómicas entre unitarios y federales, liberales y populistas, peronistas y radicales, marcaron las grietas de cada época en nuestro país. El personalismo también existió siempre. Rosas, Roca, Yrigoyen, Perón, Alfonsín y Menem son un ejemplo de ello.

Pero entre esas grietas y ésta de ahora, entre aquellos personalismos y estos de ahora, hay algunas diferencias que, si bien sutiles, son las causas de que estemos yendo de mal en peor en los últimos años.

En los dos siglos que antecedieron a este las ideologías buscaron dar forma a la organización social. Y se buscaba un líder que mejor las represente para llevarlas a la práctica.

En la acción política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero la patria, después el Movimiento y luego los hombres
(8va. de las veinte verdades peronistas)

Y aunque aún existen países y regiones del mundo donde esa forma organizacional de la política sigue existiendo, como por ejemplo los nórdicos o en el sudeste asiático, en la mayoría de los demás países el orden de los factores se ha cambiado, transformando a los hombres en líderes de determinados grupos o sectores que luego buscan al partido o ideología que los justifique y de sustento electoral a sus ambiciones.

Sigan a ideas, no sigan a hombres fue mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática
(Raúl Alfonsín)

Es que, a pesar del trabajo intelectual y social desarrollado durante los últimos doscientos años para conformar un modelo social libre, abierto e integrado, en este nuevo siglo nos estamos empeñando en volver a las viejas formas tribales de organización social.

Un estudio desarrollado por la consultora Elipsys del economista Eduardo Levy Yeyati muestra a las claras como las verdades de Perón y las máximas de Alfonsín solo sirven para adornar hermosos banners que se postean en redes sociales cuando se conmemora alguna fecha que los recuerde a ambos, pero sin ningún valor práctico por parte de sus supuestos fieles actuales.

Yeyati reunió dos grupos de personas[i]: uno compuesto por votantes kirchneristas y otro macristas, y preguntó qué tan de acuerdo estaban con el ingreso universal propuesto por Cristina: los votantes kirchneristas apoyaron en un 92% y los macristas en un 7%. Luego preguntó qué tan de acuerdo estaban con el ingreso universal propuesto por Mauricio: esta vez los votantes de Cristina apoyaron sólo en un 14% y los de Mauricio en un 84%.

Este experimento demuestra que las personas nos identificamos por algún motivo personal con un líder que representa algo para nosotros. Nos autoconfiguramos un esquema mental de creencias, valores y significados con esa persona. Y en base a ello formamos nuestra postura de seguimiento a él o ella. Y en esa identificación empática con ese o esa líder, lo ideológico no es lo importante.

Además, de la misma manera en que se empatiza con el líder propio, se rechaza al líder contrario poniéndose de manifiesto el carácter tribalista de la ciudadanía. El electorado ya no se divide por identificación ideológica partidaria como antes sino por identificación afectiva por un líder.

Recientemente, el economista, académico de la London School of Economics and Political Science y ex candidato presidencial de Chile, Andrés Velasco, escribió un artículo[ii] hablando justamente sobre la sociedad tribal en la política norteamericana para explicar cómo electores Demócratas se oponen hoy a las políticas de endeudamiento estatal y subsidios dispuestos por Donald Trump, cuando ellos mismos apoyaron abiertamente cuando Barack Obama las implantó en 2009 para paliar la crisis financiera que aquejaba a Estados Unidos en aquel momento. Y viceversa, los electores republicanos apoyan ahora el endeudamiento y los subsidios de Trump, que le negaron aquella vez a Obama.

Lo concreto es que hoy día a mucha gente no les importa que un político diga una cosa y luego haga otra, siempre y cuando sea ‘su’ político, alguien con quien se identifican como miembro de su misma tribu, afirma Velasco.

Cuando se manifiesta la derecha es derecho de protesta protegido por la Constitución aun en plena pandemia global. Cuando lo hace la izquierda es piquete y viola el derecho a circular libremente. Creo que ya entendí
(@nataliavolocin, en Twitter).

Reaccionamos emocionalmente ante los hechos y luego buscamos justificaciones racionales que encuadren nuestra posición ¡Pensamos lo que sentimos! Aprendimos de decenas de años de investigación de las ciencias cognitivas. Y en política las usamos en beneficio de nuestros propios intereses, que ocasionalmente podrán coincidir con los de La Patria. O no.

En su estudio Yeyati define a esa característica de identificación tribal cómo “el padre de la pos verdad ”, ya que cuanto más confiamos en el líder de la tribu, menos lo hacemos en la información y las fuentes que lo refutan.

En el entorno tribal hay poco o ningún espacio para la libertad individual. La lealtad del individuo es para con la tribu. Todas sus actividades están determinadas por la supervivencia de la tribu. Todo su pensamiento se concentra en los requerimientos de la tribu. Por tal motivo cuando un miembro de ella esboza un pensamiento contrario se produce una fuerte disonancia cognitiva y ese miembro pasa a ser considerado traidor, como sucedió recientemente con las declaraciones de María Eugenia Vidal u Horacio Rodriguez Larreta que se manifestaron a favor de la cuarentena estricta y fueron ferozmente atacados en las redes sociales por los Trolls de cambiemos.

Los sesgos cognitivos son alteraciones en la mente humana que llevan a una distorsión de la percepción, a una distorsión cognitiva, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica. No se los deben confundir con los prejuicios que son causados por posicionamientos culturales voluntarios, como el racismo por ejemplo. Los sesgos cognitivos son fenómenos involuntarios que engañan a la mente distorsionando el procesamiento de la información.

Con la ayuda de la retórica y los algoritmos de las redes sociales, la política modela nuevas sociedades tribales con el objeto de acumular poder. El problema es que la sociedad tribal impone un orden cerrado. Los miembros de la tribu constituyen una familia que debe ser protegida y asegurada. Los de afuera son extraños y, por consiguiente, probablemente enemigos.

Una de las distorsiones más comunes que podemos encontrar dentro de los sesgos cognitivos, es el  “Pensamiento de grupo”. Descubierto por el psicólogo Irving Janis en 1972, la define como “un modo de pensamiento que las personas adoptan cuando están profundamente involucradas en un grupo cohesivo, cuando los esfuerzos de los miembros por unanimidad hacen caso omiso de su motivación para valorar realísticamente cursos de acción alternativos”.

En su tesis Janis cita determinadas condiciones antecedentes que podrían alentar el pensamiento de grupo, entre las que, a los fines de esta nota detallo: la alta cohesión del grupo, las instrucciones provenientes de un liderazgo fuerte, la homogeneidad en las ideologías y trasfondo social de los miembros, y el estrés proveniente de fuerzas externas con pocas esperanzas de una mejor solución que la ofrecida por el líder o líderes.

Janis también listó algunos síntomas indicativos de pensamiento de grupo, como por ejemplo la creencia incuestionable en la moralidad inherente al grupo, la visión estereotipada de miembros ajenos al grupo, especialmente de oponentes, la autocensura que evita la crítica y autocrítica, la ilusión de unanimidad (y pensamiento único), y que los miembros protejan al grupo de información negativa.

La hiperpersonalización lleva al tribalismo, que propicia el pensamiento de grupo y deviene, inexorablemente, mas temprano que tarde, en algún tipo de violencia.

Estamos aún en argentina a tiempo de frenar esto. Actitudes cooperativas y consensuales como las mostradas por el presidente de la Nación y el jefe de gobierno porteño en su accionar contra la pandemia de coronavirus, nos muestran que ese es el camino y no el confrontativo que proponen los extremos radicales macristas y kirchneristas.

Es necesario que los demás líderes de esos espacios que comprendan esto sigan ese norte trazado por Fernández y Larreta. Hay una gran parte de la sociedad que lo está demandando y que se muestra en muchas encuestas casi tan competitiva como la de los sectores agrietados.

Este momento de crisis es ideal para el surgimiento de nuevas soluciones a problemas sin resolver. La conformación de un espacio superador de la grieta, centrista, moderado, racional y pacífico, con capacidad de mostrar la salida hacia el futuro, puede ser una de ellas.

¿Alguien se animará a construirlo?

 @pablogusdiaz

 

[i] Con la polarización pierde la política (Eduardo Levy Yeyati. 2017) https://www.clarin.com/opinion/polarizacion-pierde-politica_0_BJ2QO1Gqb.html

[ii] El llamado de lo tribal (Andrés Velasco, 2020) https://www.project-syndicate.org/commentary/united-states-tribal-republicans-tolerate-policy-reversals-by-andres-velasco-2020-07/spanish?