A un mes de la llegada del #Coronavirus: ni tanto, ni tampoco

A un mes de la llegada del #Coronavirus: ni tanto, ni tampoco

En momentos de crisis, incertidumbre y ansiedad se hace necesario de vez en cuando frenarnos, levantar la mirada y ver dónde estamos para saber que es lo que pasa y actuar en consecuencia. A un mes de la llegada del coronavirus a nuestra país y provincia estamos en esa situación.

Las comparaciones son odiosas, pero a veces es necesario hacerlas.

El coronavirus llegó a la región más o menos al mismo tiempo, entre la última semana de febrero y la primera de marzo. El primer caso se dio en Brasil el 26 de febrero. En Ecuador 1 de marzo. A la Argentina y Chile llegó el 3 de marzo. A Costa Rica el 5 de marzo. Elegí estos países porque somos vecinos y bastante parecidos en cuanto a conformación social e infraestructura y segundo porque los gobiernos de cada uno de ellos actuó de manera diferente frente a la pandemia. Y la idea es mostrar el resultado hasta acá logrado. Así sabremos que tan bien o tan mal vamos llevando la cosa.

Y como podemos ver en el gráfico el resultado de las acciones implementadas por los gobiernos nacional y provinciales argentino es bastante alentador. No muestra la tendencia creciente exponencial que se esperaba (recordemos que el propio ministerio de salud había hecho proyecciones cuyo escenario optimista estaban bastante por encima de estos números conseguidos) como si lo muestran Brasil, Chile y Ecuador. Y la curva de crecimiento de los contagios y muertes pareciera estar tomando la dirección de aplanamiento tan deseada.
Estos datos deberían servirnos ya para realizar una primera conclusión: Algo bien hemos hecho.

Pese a las fuertes críticas iniciales que sufriera el gobierno nacional por no tomar desde la hora cero las medidas más duras de confinamiento que le pedía una parte importante de la sociedad (14% de los internautas en Río Negro, según muestran informes de BigData en mi poder), los resultados de haberlas tomado cuando creyó oportuno hacerlo le dan la razón.

Las medidas de distanciamiento y aislamiento social obligatorio impuestas por el gobierno nacional fueron aceptadas, también según datos de nuestra ultima encuesta provincial en Río Negro, por el 85% de los vecinos, generando un importante parate en el devenir diario de las ciudades, tal como muestra un BigData recientemente elaborado a nivel mundial por la empresa norteamericana Google donde se puede apreciar el resultado real de su conducta, medida por el movimiento físico (transito georreferencial) de sus teléfonos móviles.

Aqui puede verse claramente que la permanencia de la gente en sus domicilios particulares aumentó un 29%, en contraposición a la disminución que sufrió la permanencia en los lugares de trabajo (-55%), el transito y estacionamiento (-96%), la permanencia en parques y plazas (-92%), las visitas a almacenes y farmacias (-72%) y a otros comercios minoristas y lugares recreativos cerrados (-90%).

Pero el confinamiento no es una situación fácil de sobrellevar. Su dificultad está íntimamente ligada a la condición socioeconómica de las personas que lo realizan. No lo siente de igual manera alguien que vive en una casa de 400 metros cuadrados con parque y piscina, con quincho, gimnasio, sauna o jacuzzi, que alguien que vive hacinado en un departamento de 52 metros cuadrados en un complejo habitacional popular junto a sus padres, hermanos, esposas, nueras, hijos, sobrinos y nietos. Tampoco lo viven de igual manera alguien que posee un empleo formal con salario en blanco y con las garantías del cobro seguro a fin de mes (como por ejemplo un empleado público o de las grandes corporaciones privadas) que un profesional autónomo o cuentapropista de la economía informal, que vive al día de lo que gana en su changa, oficio o profesión.

Esta realidad social más desfavorecida, sumada a los irresponsables de siempre, produjo la aparición en las encuestas de entre un 10 a 15% de gente que no comprende, ni apoya, ni cumple con la cuarentena obligatoria dictada por el gobierno nacional y promocionada hasta el hartazgo por todos los gobiernos provinciales y municipales. Dato de mis propias encuestas realzadas en suelo rionegrino, que se constata además en los BigData realzados en escuchas de las conversaciones en redes sociales y otros foros públicos en internet, que muestran un crecimiento importante de la ansiedad producida por la cuarentena, junto a un aumento en la preocupación por la situación económica personal y de violencia de genero intra familiar.

Como podemos ver entonces en estos datos, no somos Costa Rica en américa, ni Japón o Taiwan en Asia, o Polonia o República Checa en Europa, cuya curva nació aplanada. Pero tampoco estamos tan mal como Brasil, Ecuador o Chile en América, o como Italia y España en Europa.

Justo es dimensionar el lugar exacto en el que nos encontramos y valorar el esfuerzo realizado. Sin dejar de reconocer que ello no puede ser echado por la borda debido al relajamiento que se empieza a vislumbrar en algunos lugares en las últimas horas.

La responsabilidad de mantener plana la curva es de todos nosotros y no solo de las autoridades nacionales, provinciales o municipales. Si en verdad somos seres cívicos, ciudadanos, miembros de una comunidad, es hora de reflejarlo en nuestra actitud. Como simple ciudadano cumpliendo con las medidas impuestas por la autoridad gobernante. Y como miembro de la clase política, apoyando a los gobernantes, sincera y desinteresadamente. Es el tiempo de los héroes silenciosos. No es momento para rebeldías ni aprovechamientos políticos.

@pablogusdiaz