Vistamos al mundo con tecnología argentina

Vistamos al mundo con tecnología argentina

Últimamente vengo escuchando mucho la palabra «wearable» que, traducido al español, sería algo así como tecnología «ponible». La tecnología ponible representaría entonces a aquellas prendas y accesorios de vestir que incorporan elementos tecnológicos a nuestro look. Elementos que nos conectan con nuestro entorno y con la gran red.

Si bien podemos ubicar los orígenes del wearable en la década del ´70, no ha sido hasta ésta década del 2010 cuando esta tecnología ha evolucionado lo suficiente como para atraer a los usuarios-consumidores.
¿Quien, que tanga más de 40 años, no se acuerda del reloj calculadora de Casio? en los ´80?

La feria internacional de consumo electrónico CES del año 2014 puede considerarse como la presentación oficial al mundo de la gran cantidad de compañías que apuestan por estas nuevas formas de tecnología, empresas como Intel, Adidas, Sony o Rebook expusieron a todo el público diferentes gadgets (accesorios) considerados como wearables. Por otro lado la mayoría de los expertos apuntan al lanzamiento oficial al mercado de la Google glass y el AppleWatch de Apple como el punto de inflexión, se afirma en el sitio QuéEs.info.

Remeras, pantalones, zapatillas, pulseras, anillos, relojes y anteojos capaces de tomar y transmitir datos, interactuar con otros dispositivos y facilitarnos la vida es la promesa de la tecnología wearable. La tecnología ya es vestible y nos acompañará en cada momento de nuestra vida.

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Utilidades del wearable

Relojes inteligentes que no sólo nos dan la hora sino que también nos conectan con nuestras redes sociales y hasta ofician de teléfonos inteligentes. Pueden además controlar nuestros signos vitales y enviarlos a la PC de nuestros médicos si estuviéramos algún problema físico, por ejemplo.

Anillos y pulseras inteligentes que además sirven, por ejemplo, para guardar nuestras passwords (claves de acceso) y abrirnos puertas, marcar nuestro ingreso/egreso del trabajo y activar/desactivar alarmas, etc.

Anteojos que interactuan con el medio para mostrarnos la vida desde una “realidad aumentada”, dándonos información en tiempo real del lugar o la persona que estemos mirando, por ejemplo.

Cascos que monitorizan los niveles de oxígeno y la temperatura que soporta un bombero durante los trabajos de extinción de incendios, además de llevar incorporados un localizador GPS que permite conocer en cualquier momento el punto exacto donde éste se encuentra.

Ropa infantil que envía una señal a tu smartphone cuando tu bebe tiene fiebre, prendas deportivas que ayudan a realizar los movimientos correctos de un “drive” de golf, por ejemplo; remeras con leds que nos iluminan en las calles oscuras mientras hacemos running a la vez que contabiliza los kilómetros recorridos, el ritmo cardíaco, las calorías quemadas y el rendimiento a lo largo de todos los días que practicamos deporte.

Son algunos someros ejemplo de las utilidades que se le encuentran a esta tecnología ponible… tecnología que además forma parte de lo que se conoce como el Internet de las cosas «Internet of Things, IoT».

El desafío de construir el futuro y conectarnos a él

Las tecnologías «Wearable» e «IoT» requerirán de un mayor (mucho mayor) ancho de banda de conexión que el que actualmente nos proveen el estado y las empresas de telecomunicaciones en argentina. Resolver esta demanda es un primer gran desafío.

Pero además de conectividad el «Wearable» abre un nuevo campo para el desarrollo de soluciones tecnológicas y diseño de estas nuevas modas. Un campo donde las empresas tecnológicas como Globant o Altec, por poner un ejemplo del sector privado y uno del público) puedan aliarse con diseñadores como Sarkany o Cooperativa Nueva Generación (por mencionar un ejemplo de mercado corporativo y otro de economía solidaria) para diseñar y construir juntos la nueva tecnología que vestirá al mundo. No solo a los argentino, sino también ¡al mundo entero! (si eres lector asiduo de éste blog ya sabes de mi obsesión por la internacionalización de los negocios y la sustitución de exportaciones de materias primas y commodities por manufacturas industriales).

Pablo Vittori, especialista móvil con más de 20 años de experiencia en el mundo de la tecnología y de más de 6 años liderando equipos en iOS y plataformas Android, es VP del estudio móvil y el Internet de las Cosas que la empresa argentina Globant posee en San Francisco (USA), consultado por Clarisa Herrera para el portal PulsoSocial.com dice que para entender el mundo wearable hay que empezar primero por entender el Internet of Things (Internet de las cosas, IoT) como base, porque tanto lo que es mobile como wearable computing va detrás del concepto que todo esté conectado constantemente; pero además habla de atender un segundo concepto, “el más importante”, que es el cambio de paradigma de la interfaz, de la activación táctil a la gestual y voz.

“El desafío más grande que tuvimos el año pasado fue el cambio en la manera de interactuar del usuario con el dispositivo. Antes trabajábamos con teclado, o con el touch de los móviles, o con los gestos en la pantalla touch pero a partir de mediados del año pasado y con mucha fuerza éste año nos estamos moviendo hacia otro lugar: reconocimiento de voz, nuevas interfaces, reconocimiento de gestos -pero no sobre una pantalla touch sino haciendo gestos en la cámara-, locación, personalización de la experiencia para filtrarle contenido e información de acuerdo a donde esté. Este cambio hace que se descarten los menúes múltiples con un montón de clicks para llegar un objetivo, vamos a algo mucho más directo, que el usuario con un comando pueda buscar y obtener lo que necesita”, afirma pablo.

El mercado tecnológico está por ahora más orientado hacia el sector industrial, cuenta Pablo: “Tenemos dos o tres clientes que son industrias grandes que buscan wearable technologies (Google Glass o smartwatch) para brindarle a la fuerza de trabajo dentro de los plantas, a modo de herramientas de seguridad para evitar accidentes. Con los Glass por ejemplo se pueden liberar las manos a los operarios y es interesante pensar en aplicarlo en ese sentido. Por otro lado los iBeacons=Bluetooth Low Energy (BLE) es una tecnología que actúa por reconocimiento de las personas en entornos físicos y les envía información. Sería útil por ejemplo para ubicar donde está el operario en la planta, cada maquinaria móvil podría tener un iBeacon para que pueda avisarle al operario a su móvil o a su dispositivo que está cerca de máquina que es peligrosa y así evitar un accidente. A veces con alarmas y sonidos no alcanza. Ese tipo de cosas sí suceden ya en Argentina, es lento porque la industria no está tan abierta a nuevas tecnologías por costos y nivel de acceso. En la región Brasil va a liderar éste mercado, nos llama mucho la atención la cantidad de empresas que están apostando a estas tecnologías”, concluye dejándonos esa alarma sonando en los oídos!

Esta tecnología wearable forma parte de lo que se denominan también nanotecnología y microtecnología.

En Argentina la FAN (Fundación Argentina de Nanotecnología) posee un Programa de Inversión en Emprendimientos de alto contenido en Micro y Nanotecnología que busca facilitar y acelerar la puesta en marcha de proyectos innovadores

La tendencia es clara, el futuro indetenible… ¡nuestro desafío es liderarlo!

@pablogusdiaz