Teletrabajo en la Administración Pública

Teletrabajo en la Administración Pública

En el pasado el regreso al hogar era un momento sagrado.
Con el paso de los años se agregó una computadora a la escena doméstica, pero siempre ocupada por los menores de la casa, buscando información poco coherente y armando trabajos para la escuela. El teléfono seguía ocupado por el “ruido de internet”.
Los programas se instalaron en la PC hogareña y permitieron trabajar en casa como si se tratara de la oficina. Adelantar presentaciones o bien corregirlas ya era posible, lo mismo que enviarlas por correo electrónico para tenerlas listas a primera hora del lunes.
Algunos aventurados se dieron cuenta de que podían ser independientes, abrir la oficina en casa o bien estar conectados con la empresa. Estar y no estar en la oficina era lo mismo. Nacía el Teletrabajo.

Estas líneas son extraídas de un artículo escrito originalmente en el portal “Noticias de Internet” y publicado en este mismo blog el pasado 5 de Junio del 2012. Ese día incursionamos, desde lo tecnológico, en el mundo del trabajo para demostrar como Internet nos cambió la vida.

En otro artículo, pero del mes de septiembre del mismo año 2012, te conté que “El teletrabajo crece día a día en el mundo. Pero, ¿qué es el Teletrabajo? Significa literalmente, trabajo a distancia. Que es lo que hago yo desde hace 7 años” (hoy son 9 ya). Y no soy el único. Se calcula que en todo el mundo hay no menos de 45 millones teletrabajadores, tanto independientes como yo, pero también en relación de dependencia.

El teletrabajo es una forma de trabajo en la que éste se realiza en un lugar alejado de las oficinas centrales o de las instalaciones de producción, mediante la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación.

La diferencia fundamental entre “trabajo a domicilio” y “teletrabajo” es la preponderancia de la informática y las telecomunicaciones en la realización del teletrabajo. Muchas de las tareas que se ejecutan en una oficina no requieren de una presencia del trabajador en su puesto y pueden ser realizadas a distancia utilizando Tecnologías de la Información y la Comunicación (computadoras fijas, portátiles, tablets y hasta smartphones).

En este sentido, siendo el teletrabajo un concepto en construcción, es aceptable considerar que el mismo se refiere a la ejecución de una actividad, que bajo una relación de trabajo, se realiza fuera de los centros de trabajo, con apoyo de las nuevas tecnologías de la información. Ello permite que los teletrabajadores, cumplan con las obligaciones derivadas de un contrato de trabajo desde sus casas, cibercafé o desde cualquier lugar del mundo.

Hoy día, el teletrabajador tiene acceso a bases de datos, a reuniones virtuales, a transferencia de datos, lo cual permite que pueda tomar decisiones en tiempo real, maximizando su eficiencia dentro de los procesos productivos.

El teletrabajo nació a raíz de una necesidad y una oportunidad del mercado, de la empresa privada… pero eso está cambiando y hoy también los gobiernos, las administraciones públicas, están empezando a adoptar esta modalidad laboral.

Perú sancionó en el año 2013 la Ley 30036 con el objeto de añadir a su administración pública esta nueva modalidad de trabajo por el medio del uso de la tecnología, tal y como lo establece su artículo 1º que dice: “La presente Ley tiene por objeto regular el teletrabajo, como una modalidad especial de prestación de servicios caracterizada por la utilización de tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TIC), en las instituciones públicas y privadas, y promover políticas públicas para garantizar su desarrollo”;

Las entidades públicas peruanas se encuentran facultadas para aplicar esa norma cuando así lo requieran sus necesidades. En su reglamentación se establecen cuotas mínimas de personal sujeto a esta modalidad, de acuerdo a las necesidades de cada entidad.

En argentina el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, también ha puesto en marcha un programa de teletrabajo en el estado nacional destinado, por ahora, a organismos descentralizados de la Administración tales como ANSES, INTA, SIGEN, etc.

El año pasado se desarrollaron en argentina las “Jornada de Teletrabajo en el ámbito internacional – V Encuentro del Grupo de Teletrabajo e-LAC 2015” con participantes de Colombia, Costa Rica, México, Brasil, Ecuador, España e Italia, y cuya apertura estuvo a cargo del Ministro de la cartera nacional de Trabajo Carlos Tomada.

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Tomada señaló allí que el desarrollo del teletrabajo en la Argentina es un ejemplo de que se puede regular una nueva forma de organización laboral sin afectar los derechos de los trabajadores, y como herramienta de inclusión sociolaboral.

El ministro anticipó además que su cartera va a presentar “un proyecto de ley que regule las características del teletrabajo en el que se que garantiza la plena aplicación de los derechos laborales” de los teletrabajadores, al entender que “no hay ninguna contraindicación que amerite modificar las reglas generales”.

“Desde 2003, año en que el Ministerio comenzó a analizar la organización del teletrabajo, es necesario hablar de “nuevas formas de organizar el trabajo, de la innovación tecnológica en distintas actividades laborales, pero con el desafío más importante de respetar la premisa de que gobernar es incluir, y en la Argentina incluir es crear trabajo”, relató el ministro.

El equipo de estudio que encabezó desde 2003 la Coordinadora de Teletrabajo del Ministerio, Viviana Díaz, corroboró que “la mayoría de las normas laborales vigentes es aplicable al teletrabajo y lo que había que adaptar era pasar de la idea de vincular el trabajo al lugar donde está el establecimiento, con la idea de trabajo vinculado al conocimiento”.

Tomada destacó que el desarrollo de la nueva modalidad en el país estuvo acompañada con “una etapa de promoción de la industria del software en el país, con la que se buscaron facilidades en función de una mayor inversión, y un momento donde la formación y la capacitación para sumar nuevas competencias y calificaciones en los trabajadores era otra de las tareas principales”.

“La conclusión es que es posible avanzar y dar cuenta de los cambios organizacionales sin que perjudique la salud y la seguridad en los puestos de trabajo, los derechos de todos los trabajadores en la Argentina, y no cuestiona que haya cada vez más teletrabajadores y empresas que se unan a esta forma de empleo”, enfatizó el ministro.

Y por tal motivo, en nuestra provincia de Río Negro, recientemente el legislador del Frente para la Victoria, Roberto Vargas, ha presentado el proyecto de Ley Nº 87/2014 con el objeto de “promocionar y difundir la modalidad de teletrabajo como instrumento genuino para la reorganización del empleo dentro de la Administración Pública rionegrina y generar nuevas ofertas de trabajo en cualquiera de sus formas a través de la utilización de las tecnologías de la información y de la comunicación.”

Otro Vargas, pero llamado René y peruano, detalla en su blog respecto del teletrabajo, lo siguiente:

“Para Francisco Vázquez, Presidente de 3g office, las bondades están claras: “el teletrabajo conlleva un mejor balance entre la vida personal y laboral, comporta una mayor atracción y retención del talento; mayor flexibilidad de espacios y recursos, se reducen los gastos operativos hasta en un 40%; se incrementa la productividad, las empresas incorporan políticas de Responsabilidad Social Corporativa, permitiendo la integración de personas en situaciones como minusvalías, e incluso sostenibilidad con el medio ambiente””, afirma René Vargas en su blog.

Y amplía con otra cita: “En palabras de María Gómez del Pozuelo, CEO de Womenalia, “la clave del funcionamiento de una empresa debe de ser la flexibilidad productiva, es decir, que sea el cumplimiento de unos objetivos y no los horarios cerrados, los que marquen la pauta del trabajo de los empleados. Esta es la fórmula para hacer del teletrabajo una realidad favorable tanto para el trabajador como para el empresario”.”

¿Y que impacto calcula René que tendrá la adopción de esta modalidad laboral en la administración pública peruana?

• Para el Estado, en su calidad de empleador, la implementación del teletrabajo no le significara mayores costos sino más bien ahorros por lo siguiente: No habrá necesidad de comprar nuevas computadoras o equipos pues los teletrabajadores podrán usar los actualmente existentes, aunque en un lugar diferente del actual
• Será que el trabajador realice su actividad en su domicilio o en otro, el Estado generara economías adicionales al ahorrar costos de adquisición o alquiler de oficinas, así como en mobiliario, limpieza, mantenimiento, agua, luz, teléfono.
• En caso que el empleador público reconozca una retribución al trabajador que utilice un equipo propio, se mantendrá la mayor economía antes señalada.
• Por las razones expuestas la creación de nuevas plazas en el sector público tendrá siempre un costo menor bajo la modalidad de teletrabajo.
• Los trabajadores públicos también se beneficiaran ya que el teletrabajo les permitirá generar ahorros importantes en movilidad, ya sean que se trasladen a su trabajo mediante transporte público o privado.
• Considerando que el teletrabajo se mide por resultados, su implementación en el sector público permitirá mejorar el rendimiento y la eficiencia de los trabajadores y con ello reducir los efectos nocivos de la burocracia

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Es dable esperar que si tales beneficios rigen para los empleadores y empleados peruanos también rijan para los argentinos, y el éxito que está teniendo el programa del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación Argentina, parece así confirmarlo.

¿Por qué no creer entonces que la Ley propuesta por el Legislador Vargas en Río Negro también lo logre?

@pablogusdiaz (Sígueme en Twitter)