Río Negro y la lejana California

Río Negro y la lejana California

Hasta que me muera, y aunque caiga pesado, seguiré insistiendo en la inmensa oportunidad que la hora le ofrece a mi querida provincia de Río Negro para cambiar su matriz económica.

Hoy repliqué en mi TL este tuit del amigo Marcelo Scaglione. En él se reafirma el dicho que una imagen vale más que mil palabras. Pequeños y aislados puntos “naranja” producen la misma riqueza que la inmensidad “celeste” en el país más rico y poderosos del planeta: Estados Unidos.

Todos conocemos la historia. Sabemos de la guerra de secesión americana de 1861/65 donde se disputó el modelo de país que se construiría hacia el futuro. Ganó el modelo industrial y esta imagen anterior marca sus consecuencias.

Estados unidos es un país industrial, pero también es un país extractor y productor de materias primas y servicios turísticos.

De todas sus zonas la que elijo como paradigmática para explicar mi remanido punto de vista es California.

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California es un estado federado de los Estados Unidos, de casi 424 mil kilómetros cuadrados de superficie, situado en la costa suroeste del país. Se consolida como el estado más poblado de los Estados Unidos, ya que cuenta con una población de 38 millones de habitantes y es el tercero con mayor extensión (después de Alaska y Texas).

La economía de California está entre las 10 potencias económicas más importantes del mundo y representa el 13% del Producto Bruto Interno (PBI) de los Estados Unidos.

Las principales actividades económicas del estado son la agricultura, el ocio, la energía eléctrica y el turismo.

En California se localizan algunas de las ciudades económicas más importantes del mundo, tales como Los Ángeles (entretenimiento, ocio), el Valle Central (agricultura), Silicon Valley (informática y alta tecnología) y el Valle de Napa (vitivinicultura).

California también es conocida por su apodo: “The Golden State” (El Estado Dorado) que remite al periodo de la fiebre del oro.

El fin de la guerra en 1865 permitió el desarrollo industrial del estado. Gran parte de su desarrollo económico se debió a la construcción del ferrocarril transcontinental tras el fin de la guerra. Durante ese mismo período, el gobierno otorgó terrenos baratos a la ciudadanía con el afán de poblar los territorios occidentales.

Durante las primeras tres décadas del siglo XX la economía local continuó creciendo a pasos agigantados. Por aquel tiempo, Hollywood (bosque de acebos) empezó a ser un centro de películas comerciales. Los Ángeles y otras ciudades se beneficiaron de las rutas del ferrocarril. La economía tomó una desaceleración durante la Gran Depresión, sin embargo ni la depresión pudo acabar con el crecimiento demográfico del estado.

Durante la segunda guerra mundial la industria aeronáutica tomó gran importancia en California en este período. Astilleros navales fueron expandidos en Long Beach, San Diego y San Francisco.

A finales de los años 1960 se había iniciado otra revolución social en el estado, la de los hippies, que tomaron a San Francisco como su capital.

Los años 80 convirtieron a California en la octava economía mayor del mundo, por arriba de la mayoría de los países europeos, status del que se sirvió para asentar la importancia de California como la capital del desarrollo digital, la tecnología de alto nivel y la biotecnología.

Ciudades como San Francisco se convertían en centros de grandes industrias tecnológicas en el Silicon Valley. Al mismo tiempo Los Ángeles dominaba la música y el cine, y San Diego se desarrollaba como un centro farmacéutico de gran importancia.

En California, el español es la segunda lengua en número de hablantes, con un 35,8% de la población.

California es entonces  una gran potencia económica, pionera y líder en numerosos segmentos de la industria como la aeronáutica, la técnica espacial, la informática, la electrónica, la industria médica, etc. Y también tiene una agricultura muy desarrollada, favorecida por su clima benigno.

Dispone de extensos cultivos de cítricos. En los últimos decenios ha desarrollado también la producción de vino (particularmente en el Valle Napa). Posee importantes actividades mineras como la dedicada al oro.

California atrae de manera significativa ingresos del comercio internacional y el turismo. Las exportaciones de los productos fabricados en California alcanzaron en 2007 los US $134 mil millones de dólares. $48 mil millones de ese total fue de las computadoras y la electrónica, seguido del transporte, maquinaria no eléctrica, la agricultura y la químicas.

La agricultura (incluidos los fruto, vegetales, lácteos y vino) es una importante industria de California. En 2004 la agricultura trajo al estado unos $31,68 mil millones de dólares en ingresos, duplicando los ingresos de cualquier otro estado de la industria agrícola. De hecho, California es el quinto mayor proveedor de alimentos y productos agrícolas en el mundo. Pero… la agricultura representa solamente el 2% del producto bruto estatal de California.

El Petróleo ha desempeñado un papel importante en el desarrollo del estado y se han producido grandes explotaciones de petroleo en Bakersfield, Long Beach, Los Ángeles, y fuera de la costa de California.

Ya he mencionado que California es responsable del 13% del producto interno bruto (PIB) de los Estados Unidos. El PIB del este estado es de aproximadamente de $ 1,7 billones de dólares… es decir (para que lo entiendas mejor) 4 veces más que todo el PBI argentino.

Según el The World Factbook publicado por la CIA, si California fuese una nación independiente, sería la décima economía más grande en el mundo.

Esta impresionante producción de capital le afirma una renta per cápita que en 2006 fue de $38.956 dólares por habitante.

Si pudiéramos hacer una comparación entre California y mi provincia de Río Negro notaríamos que hay muchas coincidencias. En su matriz productiva ambas tienen agricultura, minería y turismo, pero además ambas también tienen una importante costa marítima, un ferrocarril que la atraviesa y son generadoras de inteligencia aplicada en desarrollos tecnológicos.

La diferencia la encontraríamos en la riqueza que producen cada una de ellas. En la provincia del norte esa riqueza la producen con las ultimas 3 características que nos igualan: la costa marítima, el ferrocarril y el desarrollo industrial-tecnológico… mientras que aquí en el sur, nuestra mayor ¿riqueza? la producimos con las primeras tres características: agricultura, minería y turismo.

A la costa marítima ellos la aprovechan para ofrecerse al turismo. Pero además para conectar al país con Asia por sus puertos del pacífico, extrayendo y atrayendo la mayoría de los bienes que salen e ingresan a Estados Unidos por el comercio internacional.

Igual el ferrocarril que es usado mayoritariamente para transportar las mercancías que importan y exportan el resto de los estados americanos hacia y desde el pacífico.

Con lo cual el transporte y el comercio son dos de las actividades económicas más fuertes de California.

La otra actividad económica súper fuerte es el desarrollo de tecnología y servicios informáticos que se producen en su famoso Silicon Valley.

Y lo que a mí me mueve desde hace muchos años es que estas mismas tres actividades las podemos reproducir en nuestra querida Río Negro. Mejorando y ampliando nuestros puertos de San Antonio Oeste y Sierra Grande. Mejorando nuestro ferrocarril y uniéndolos a los puertos chilenos por el tan mencionado e inconcluso “corredor bioceánico”. Y, fundamentalmente, tomando una decidida acción en pos del desarrollo de la industria IT con base en Bariloche, el Alto Valle y Viedma.

Además del tuit mencionado al principio de esta nota, ayer nomás postié estos otros dos, haciendo referencia al excelente artículo “El próximo tsunami tecnológico” escrito por Ignacio Peña en el diario La Nación:

 

 

Se viene un tsunami tecnológico que va a cambiar nuestras vidas. Será la mayor revolución industrial de la historia y la oportunidad para construir un futuro mejor. Si surfeamos esta ola gigante, nos puede llevar a una era de prosperidad y abundancia sin precedente. Si la ignoramos o apenas la observamos, nos arrasará”, dice Ignacio.

Y yo, humilde servidor de la estepa patagónica hago un profundo, honesto y desesperado llamado a la inteligencia colectiva de toda la clase dirigente e intelectual rionegrina, para que nos animemos a surfear esa ola… sabedor de que las olas de las costas californianas son mucho más grandes que las de nuestras costas, pero aunque a menor distancia, igual nos llevarán lejos… ¡nos llevarán a un futuro distinto y mejor!

surfingcaliforniamain

@pablogusdiaz (sígueme en twitter)

Si te gustó esta nota, tal vez te interese leer estas otras 3 que escribí, también referidas a esta manía mía, en el pasado:

2013 ¿StartUp Río Negro?,

El dilema del innovador, y

Invirtamos La Cuenta (carta abierta al gobierno rionegrino)