Refutando a la negativa hacia el voto electrónico (parte 1)

Empezaré esta saga de artículos con este cortito video de un reportaje brindado por Enrique Chaparro (presidente de la Fundación Vía Libre) al ciclo ‘conversaciones’ del diario La Nación, dónde el entrevistado dice “voto electrónico, no”.

La negativa de Chaparro se funda en la capacidad de control ciudadano sobre el acto electoral. Afirma el especialista que todos los ciudadanos sabemos leer, escribir y contar y ello amplia la cantidad de gente que observa la legalidad de la elección. Pues yo creo que eso es una falacia. No todos contamos bien. Algunos contamos mal.

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En primer lugar una mesa electoral tiene en promedio 300 electores, pero cuando llegan las 6 de la tarde y se cierra la escuela y la puerta del aula donde se abre la urna y se cuentan manualmente los votos, quedan dentro de ella solo 3 ó 4 personas, a veces media docena, pero difícilmente más que eso. Con lo cual, ese primer control del voto al que hace referencia el refutado de turno, lo realiza solo el 1 ó 2% del electorado.
Y además esa gente no es garantía de imparcialidad, como ha quedado demostrado en la última elección presidencial donde, como cuenta el diario La Nación del día 26/10/2015 “En las PASO, de los 16.311 telegramas analizados, el 48% presentó irregularidades”. Y para cualquier elección ese ‘margen de error’ es tremendamente alto y arroja más dudas que certezas sobre el verdadero resultado, como puede verse en la imagen de la izquierda donde, curiosamente, en 1 mesa de Formosa el 100% de los votos fue a parar a 1 solo candidato.

En segundo lugar porque además, hasta hoy mismo, esos telegramas de cada mesa son trasladados al correo central y cargados al sistema de cómputos donde registra el escrutinio provisorio por solo 1.500 personas que, a propósito o sin pretenderlo también pueden equivocarse y alterar los valores, como también se denunció que ocurrió en las últimas elecciones presidenciales.

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En tercer y ultimo lugar de la refutación está el tema de la sumatoria total de votos ¿Quien la hace? ¿Una persona? ¿Muchas personas? No, la hace una computadora. Una máquina ‘programada’ para sumar los parciales de cada telegrama escrito por la autoridad de mesa en la escuela y cargado por el data entry en el correo.
¿Y quien garantiza que ese programa sume bien y no haya sido alterado para dar un resultado preconcebido?

Con lo cual la afirmación original vertida por el especialista negador del voto electrónico sobre que la gente sabe contar y con ello puede realizar un control ciudadano, quedaría refutada.

Finalmente, hasta acá estamos viendo todas acciones de escrutinio ‘provisorio’, pero ese no es el valido que define una elección sino el definitivo que se realiza en la semana posterior en cede judicial. En ese escrutinio definitivo no se cuenta todo de nuevo desde cero sino que se toma el resultado final dado por el escrutinio provisorio y a él se le suman y restan los votos que hayan sido observados Y/o impugnados por los fiscales de parte en el recuento primigenio realizado en el aula el día de las elecciones.
Con lo cual se asume por valido el total de votos y resultado calculado por la computadora que hizo la suma en el centro de computos.

En definitiva, se vote con papel o se vote con maquina electrónica (Urna electrónica -ALTEC- como me gusta a mi, o Boleta Única Electrónica -MSA- como le gusta a Macri y a Urtubey)al final siempre es una computadora la que define la elección.

@pablogusdiaz

PD: En próxima entrega refutaré la segunda objeción expuesta por Chaparro: el secreto e  integridad del voto, y hasta me animaré a adentrarme en la disponibilidad del voto vía internet 😉