¿Qué tienen en común Trump, Bolsonaro y nuestro excéntrico Alfredo Olmedo?

¿Qué tienen en común Trump, Bolsonaro y nuestro excéntrico Alfredo Olmedo?

Varias cosas unen a estos políticos americanos, pero ninguna los iguala tanto como la tremenda subestimación sobre ellos de parte del círculo rojo de sus respectivos países.

Ya nos enseñó el eximio Jaime Durán Barba (a los que quisimos aprender), que «el círculo rojo aún no ha descubierto su ignorancia«, y cada vez que en forma pública sus integrantes se expresaban sobre los políticos mencionados (en sus calidades de candidatos a…) lo hicieron, o hacen, con tanto desprecio y desdén por los mismos, que cuando ellos resultan ganar las elecciones solo atinan a explicarse con el justificativo: «no lo vimos venir«.

Bueno, para que no los agarre más por sorpresa, en esta humilde nota intentaré explicar más o menos algunas cosas que están pasando en la sociedad del mundo que hace que la política se vea «sorprendida» por la irrupción de estos personajes.

La ultraderecha no es una moda, es tendencia

«El vaciamiento de la democracia que construyó el neoliberalismo hace esperable fenómenos como los de Bolsonaro, aún cuando las formas particulares sean distintas«, sostuvo el historiador argentino Juan Grigera, profesor de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del Conicet, en una nota al diario Infobae.

La caída del muro de Berlín a fines del siglo XX marcó la victoria de la «democracia liberal» sobre su último adversario, el «Comunismo«, dando inicio a una era de gobierno mundial unipolar, global y de pensamiento único: el neoliberalismo.

En un libro del año 1992, titulado «El fin de la Historia y el último hombre«, su autor, Francis Fukuyama, expone una polémica tesis: la historia, como lucha de ideologías, ha terminado, con un mundo final basado en una democracia liberal que se ha impuesto tras el fin de la Guerra Fría. Construyéndose de esta manera una especie de pensamiento único: las ideologías ya no son necesarias y han sido sustituidas por la economía. Estados Unidos es, de esta forma, la única realización posible del sueño marxista de una sociedad sin clases.

Pero, ya sabemos que la naturaleza está ordenada por las leyes de la física y a cada acción corresponde una reacción en igual magnitud, pero en sentido contrario. Y al pensamiento único le nació una contra propuesta intelectual: «La cuarta teoría política de Dugin«.

Aleksandr Dugin es un filósofo ruso nacido en el año 1962. Sus biógrafos lo describen como la reencarnación de Rasputin (Grigori Yefímovich Rasputín, el místico asesor del Zar ruso Nicolás II, último patriarca de la dinastía Romanov). “Dugin es una clase de fascista intelectual, solo que no es un joven torpe y enfermizo, sino un ogro. Es grande, barbudo, peludo, anda con los pasos ligeros de un bailarín, bebe alcohol a palo seco, tiene una risa franca y es una montaña de conocimiento y encanto. Habla quince idiomas, lo ha leído todo, a fascistas y comunistas por igual. En su panteón están Lenin, Mussolini, Hitler, Leni Riefenstahl, Mayakovsky, Julius Evola, Jung, Wagner, Lao Tzu, Guy Debord, y Che Guevara. Rojos, blancos, marrones, no importa, al fin como dijera Nietzsche «lo único que cuenta es el ímpetu vital”. (El tenebroso Dugin, Ramón González Ferri).

Dugin es autor de «La 4ta. teoría política y el postliberalismo». Según la cual, La Democracia Liberal fue la primer teoría política universal, a la que le salió en oposición El Fascismo (2da. ideología) y El Comunismo (3ra. ideología).

«Todas las ideologías políticas que habían combatido ferozmente entre sí a través de los siglos han perdido su actualidad. El conservadurismo, el fascismo y el comunismo, así como sus variedades marginales, han fracasado, mientras que el liberalismo, triunfante, se convirtió en la vida cotidiana, en el consumismo, el individualismo, en el estilo posmodernista de ser sub-político y fragmentado. La política se convirtió en biopolítica y pasó del nivel individual al nivel sub-individual. Por lo tanto, parecen haber dejado la escena no solamente las ideologías derrotadas, sino también la política como tal, incluyendo la política liberal. Precisamente por esta razón es tan difícil la formación de una alternativa. Los oponentes del liberalismo se encuentran en una situación difícil: el enemigo triunfante se ha evaporado, desapareció; luchan contra el vacío. ¿Cómo hacer política cuando no existe Política?
Sólo hay una solución: rechazar las teorías políticas clásicas, tanto las derrotadas como las triunfantes, demostrar imaginación, comprender las realidades del nuevo mundo global, descifrar correctamente los desafíos del mundo postmoderno y crear algo nuevo, más allá de las batallas políticas de los siglos XIX y XX. Este enfoque es una invitación a desarrollar una Cuarta Teoría Política más allá del comunismo, del fascismo y del liberalismo«; explicaba el propio Dugin su teoría en una conferencia brindada en un instituto ruso hace como una década atrás.

Según el intelectual ruso,  para avanzar en la materialización de esta teoría, se debe:

  • Modificar la interpretación de la historia política de los últimos siglos, adoptando nuevos puntos de vista, más allá del marco de los clichés ideológicos habituales de las viejas ideologías;
  • Darse cuenta de la estructura profunda de la sociedad global que aparece ante nuestros ojos;
  • Descifrar correctamente el paradigma de la era postmoderna;
  • Aprender a no oponerse a una idea política, a un programa o a una estrategia, sino al estado de las cosas como objetivo, al tejido social apolítico de la (post-) sociedad fracturada.
  • Construir un modelo político independiente proponiendo un camino y un proyecto en un mundo de callejones sin salida y de infinito reciclaje de las mismas cosas (post-historia, según J. Baudrillard).

«Si Rusia ‘quiere ser’ debe adoptar esta ideología«… dijo Dugin en aquella conferencia, y hoy el nuevo Zar democrático ruso, Vladimir Putin, lo tiene como su asesor filosófico de cabecera.

En la modernidad, la izquierda era progresismo cultural unido a justicia social, y la derecha tradicionalismo y libre mercado. Con el liberalismo actual, la parte tradicionalista y la justicia social se abandonan y demonizan. El establishment no reconoce a la derecha tradicional de los valores, que demoniza como fascismo; tampoco la lucha por la justicia social, que demoniza como estalinismo. El populismo debe unir la derecha de los valores con el socialismo, la justicia social y el anticapitalismo. Es la posición de mi Cuarta Teoría Política, de mi propuesta de ‘populismo integral’«, afirma el filósofo que, además de Putin en Rusia, ya consultan desde Trump en USA a Bolsonaro en Brasil, desde Salvini en Italia a Santiago Abascal del nuevo Vox en españa.

Materializar la ideología

Las teorías son muy lindas en los libros pero después hay que hacerlas realidad para comprobar su eficacia. Y para ello se necesitan más que intelectuales de academia. Se necesitan estrategas de campañas electorales. Gurús que hagan ganar elecciones a los candidatos que las enarbolan.

Y lo paradójico del caso, es que esta doctrina rusa encuencuentra su maridaje perfecto en un consultor político estratégico norteamericano Steve Bannon, el exjefe de campaña de Donald Trump, quien recorre Europa financiando y coordinando movimientos soberanistas de derechas en lo que ha venido a llamar “the Movement”. Bannon fue también asesor de la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil.

Hay mucho escrito por ahí que profundiza esta alianza político-ideológica entre la Rusia de Putin y la Norteamérica de Trump, así que no ahondare allí: gugleen los interesados.

Lo que si diré es que nuestro excéntrico Alfredo Olmedo no está solo en su contienda en la que también podríamos ubicar al chileno José Antonio Kast, el uruguayo Edgardo Novick y Fabricio Alvarado Muñoz de Costa Rica, entre otros. Olmedo no es un advenedizo de estas ideas. Estuvo en Brasil reunido con muchos actores de aquella campaña. Y tiene el dinero y la vocación de hacerla realidad en nuestro país… y hoy, según varias encuestas que he visto, goza de una aceptación popular que va del 3% al 6% de intención de voto a presidente.

UNITE a Alfredo Olmedo

«El partido ha resuelto apoyar la candidatura presidencial del Diputado salteño Alfredo Olmedo, siendo la personería de UNITE la que habilita tal nominación.
El pasado 14 de noviembre ha quedado constituido UNITE POR LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD como partido de Orden Nacional mediante su inscripción en el Juzgado de la Dra. Maria Romilda Servini, trámite que permitirá nominar la candidatura de Presidente de la Nación en el año 2019, (Expediente CNE 009203/2018 caratulado “UNITE POR LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD S/RECONOCIMIENTO DE PARTIDO NACIONAL”.)
UNITE es un partido fundado en la provincia de Santa Fe que además cuenta con reconocimiento en las provincias de Córdoba, Catamarca, Santiago del Estero y Capital Federal.
José Alejandro Bonacci – Presidente Junta Federal de Gobierno UNITE»

… nada, yo solo digo que no lo subestimaria.

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