¿Qué tan Open Smart es tu City?

¿Qué tan Open Smart es tu City?

La tecnología y el desarrollo urbano han llevado a las ciudades a un punto tal que las obliga urgentemente a reinventarse. Esto lo han comprendido ya cientos de administraciones municipales europeas, asiáticas y latinoamericanas, pero aún siguen siendo una inmensa minoría y esa realidad ha quedado demostrada recientemente con las publicaciones del Índice Nacional de Páginas Web Municipales, elaborado por el CIPPEC-Universidad de San Andrés, de Argentina, y al Global Open Data Index, elaborado por la Open Knowledge Foundation de Cambridge, Reino Unido.

En el título de este artículo mezclé dos conceptos relativamente nuevos que están penetrando las capas geológico-burocráticas de muchas administraciones municipales para facilitarles el tránsito de la vieja urbe del siglo XX a la nueva urbanidad del siglo XXI:

1. El Open Government significa Gobierno Abierto.

Es un gobierno que ejercita la trasparencia en todos sus actos, promueve la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones y fomenta la colaboración entre diversos actores de la sociedad civil con el gobierno para generar las mejores soluciones posibles a los más intrincados problemas que se presenten.

Este concepto fue presentado por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, a los pueblos del mundo, a través del memorándum que dio origen a lo que se conoce como Alianza Internacional por el Gobierno Abierto (Open Government PartnershipOGP) a la cual han adherido ya muchos países como Argentina, España, México, Chile y Colombia, por ejemplo.

Pero hasta aquí todos estos son conceptos políticos-doctrinarios que nos acompañan desde hace muchos años, lo novedoso de esto es la irrupción de la tecnología en la vida de la gente y en la administración de las organizaciones. Porque las ciudades y los gobiernos ahora son digitales. Esto es ciudades permeadas por ondas electromagnéticas que transportan datos, audios y videos (WiFi) y enlazadas con redes cableadas ópticas que conectan cámaras de seguridad y semáforos, por ejemplo. Esto también es gobiernos que contabilizan sus presupuestos usando sistemas de computación, que a su vez interconectan todas sus dependencias administrativas y que se muestran a la gente desde sus páginas en internet. Y especialmente esto es gente que vive en red, en permanente contacto unos con otros y lleva el control remoto de la ciudad y del gobierno en su bolsillo, en su muñeca. Sí, porque desde los nuevos celulares y gadgets “wereables” que hoy se venden en las tiendas de electrónica, se puede tener el control de lo que pasa en la ciudad, a nuestro alrededor y también dentro del gobierno.

En este nuevo paradigma, la apertura de datos públicos (conocido como Open Data) implica que la información que brinde el sector público debe ser en formatos que permitan su reutilización por terceros para la generación de nuevo valor (lo que se conoce por RISP (reutilización de la información del sector público). Debe ser completa, accesible para todos, gratuita y no restringida (legible), no discriminatoria y libre.

La información constituye así el insumo básico para la innovación social, para la generación de inteligencia colectiva que se creará en la colaboración de distintos actores civiles. Y en este nuevo paradigma también, la apertura de procesos y el uso de redes sociales y plataformas de participación ciudadana (conocido como Open Action) sirven para facilitar la participación de la ciudadanía en las decisiones del Gobierno y la colaboración en el proceso de formulación de políticas y ejecución de políticas públicas.

2. La Smart City significa Ciudad Inteligente.

Es un concepto que integra a las características de una Ciudad Sostenible (medioambiental, urbanística, económico-social y fiscal) las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones  para gestionar en tiempo real el funcionamiento de la propia ciudad, de forma que los ciudadanos puedan interactuar con su entorno y su gobierno más eficiente y amigablemente.

Se trata de un modelo de ciudad orientado a dar respuesta a aspectos básicos y cotidianos tales como: comunicación, transporte, edificación, alumbrado público, consumo energético sostenible, turismo, comercio, atención sanitaria, seguridad ciudadana, etc.

Esto que parecería una utopía ya es una realidad en muchas ciudades del mundo como Málaga, Barcelona, Santander, Madrid y San Sebastián, son ejemplos de Smarted Cities en España; Río de Janeiro, Búzios y Recife en Brasil, Santiago y Gran Concepción en Chile; Medellín en Colombia; Buenos Aires, Rosario, San Luis, Mercedes, Marcos Paz y Bahía Blanca, en Argentina, están también en ese camino de reconvertirse a ciudades inteligentes.

Buenos Aires, entre una amplia gama de servicios online al ciudadano, dispone de un portal de Datos Abiertos donde todos los ciudadanos pueden acceder para capturar aquellos que necesiten, tanto para conocer sobre la administración de esa ciudad como para generar colaborativamente aplicaciones interactivas que solucionen otros problemas a sus conciudadanos, como por ejemplo la Apps BA Móvil, que permite a los automovilistas consultar los cortes de tránsito, estacionamientos y reportar cortes; o la App BA Cómo llego, que sugiere recorridos utilizando el transporte público. También ofrece muchísimos espacios con WiFi público donde la gente puede acceder a la red internet; y una tarjeta llamada En todo estás vos, que le permite a sus tenedores usar libremente las ecobicis públicas para trasportarse dentro de la ciudad, entre decenas de otros servicios digitales que ofrece gratuitamente a sus ciudadanos y que no son producidos en la mente brillante de sus funcionarios o agentes públicos sino en los hackathons que periódicamente organiza el gobierno y participan centenares de emprendedores y jóvenes estudiantes.

Rosario, como ya lo he dicho aquí, dispone de un completo portal de Internet desde el que brinda muchísima información y acceso a servicios interactivos a sus ciudadanos para que éstos no tengan que molestarse en ir personalmente hasta los edificios de ese municipio para efectuar un trámite, sino que lo pueda hacer cómodamente desde su casa, usando una computadora y la red internet. Incluso los ciudadanos rosarinos pueden votar online por internet los proyectos de ejecución del presupuesto participativo, elaborado con propuestas recibidas también vía online de sus vecinos.

El caso de Bahía Blanca es inédito, porque el nivel de apertura de datos que desarrolló para su uso en tiempo real constituye una excepción en el mundo, lo que le valió una mención de distinción en el reciente Smart City Expo de Barcelona. Transparencia, apertura de datos, reutilización de los mismos en la generación de aplicaciones web y para uso en celulares que sirven a la gente para solucionar sus problemas de comunicación, seguridad y transporte, son algunas de las cosas que distinguen a esta ciudad del sur bonaerense entre las mayorías del país.

Ahora bien, conociendo estos nuevos conceptos político-tecnológicos estamos en condiciones de responder a la pregunta del título: ¿Qué tan Open Smart es tu City?

La mía, Viedma, muy escasamente, tanto que casi nada. Pero como dije al principio de este documento, no será mi apreciación subjetiva particular quien critique a mi ciudad, sino los malditos índices. Esos molestos informes que hacen los técnicos ociosos para molestar a los políticos ocupados en cosas importantes, me refiero al Índice Nacional de Páginas Web Municipales, elaborado por el CIPPEC-Universidad de San Andrés, de Argentina, y al Global Open Data Index, elaborado por la Open Knowledge Foundation de Cambridge, Reino Unido.

La edición 2014 del Índice Nacional de Páginas Web Municipales releva 119 páginas web de municipios de más de 50.000 habitantes y analiza los contenidos y la usabilidad de los sitios. Sobre un total de 120 puntos, el municipio promedio obtuvo 36,66 puntos, cifra que no le alcanzaría para conseguir una aprobación si esto fuese un examen escolar, dejando en evidencia los enormes desafíos que tienen las administraciones públicas en el desarrollo de sus páginas web.

En el TOP 10 se encuentran los municipios de Morón (77,55 puntos), General Pueyrredón (76,06), Santa Fe (76,04), Rosario (73,5), Junín (67,17), Tigre (65,51), Mendoza (59,59), Tandil (59,15), Salta (58,69) y Bahía Blanca (58,55).

Clic aquí para ver/descargar el informe del CIPPEC-San Andrés

En cuanto al Indice Global de Datos Abiertos de la Open Knowledge Foundation de Cambridge, Argentina apenas logra arañar el aprobado con un 42% sobre un 100% posible, lo que nos ubica en el puesto Nº 48 de 97 países estudiados.

Ese resultado alcanzado por nuestro país es en gran parte consecuencia del magro resultado expuesto en el índice anterior (el municipal), equilibrado con la tendencia de las jurisdicciones nacional y provinciales que, al menos en lo espiritual y normativo, están manifestando su vocación de propender hacia la apertura de los datos.

Clic aquí para ver el informe Open Data Index

En ese contexto lo importante es entender que no se trata simplemente de ofrecer información a la sociedad a través de los sitios web de las administraciones sino de ofrecer datos con capacidad de generar valor publico a través de ellos, soluciones a la ciudadanía.

 

@pablogusdiaz (en Twitter)