Programadores argentinos, a la altura de los mejores del mundo

Programadores argentinos, a la altura de los mejores del mundo

Lis, una amiga de la juventud me recomendó leer una nota escrita por Nicole Perlroth para el New York Times cuyo título podría traducirse más o menos así: “En un mercado global de hacking se destaca el talento argentino“.
Y sobre ella, sobre los programadores argentinos y la absurda necedad política local, es que te voy a hablar en esta nota  😉  ¿me lees?

“Gracias al legado del gobierno (dictadura) militar y una cultura de romper las reglas de todo tipo (el piola argento), Argentina se ha convertido en uno de los mejores lugares en la tierra para encontrar gente que te podrían mostrar cómo” hacer una satrapada de ilegalidades informáticas, comienza la nota la sorprendida periodista norteamericana que al parecer anduvo recorriendo el barrio porteño de Palermo.

Pero los ‘hackers’, ya que de ellos se trata la nota de Nicole, no son todos flacos malos ni su fin es hacer daño porque sí a diestra y siniestra, a mansalva… como imagina la mayoría de la gente común. primero y antes que nada un hacker es un programador, y como tal un pibe raro, inquieto, desconforme con el estatus quo y con ganas de descubrir que hay más allá de lo superficial. Son flacos buenos (todos los programadores somos buenos, aunque no todos flacos) y que si se les da la oportunidad de hacer cosas buenas harán cosas mejores.

Argentina “se ha convertido en un terreno rico para el reclutamiento de las corporaciones y gobiernos extranjeros. Las empresas necesitan hackers para defenderse contra los criminales en línea y espías patrocinados por el Estado. Y a medida que la infraestructura crítica en el mundo se mueve en línea y la amenaza de guerra se mueve en el ciberespacio, los gobiernos están desesperados por adquirir herramientas de hackers”, enmarca el contexto de la nota la periodista.

“Dentro de América Latina, Brasil ha dado a conocer en los últimos años como el líder mundial en fraude de la banca por Internet. Pero los hackers argentinos tienen una reputación para la creatividad. En particular, son conocidos por su habilidad para encontrar los llamados defectos de día cero, que son agujeros sin parches en la tecnología ampliamente utilizada que se pueden utilizar para espiar o incluso destruir las redes de ordenadores adversarios”, continúa.

“Argentina se puso en el mapa como el país para producir los mejores hackers”, dice Sinan Eren a la periodista, un ejecutivo de Avast Software que vino al país para participar del evento ‘ekoparty’, una conferencia informática que atrajo a 1.600 programadores y directivos de seguridad de empresas y gobiernos este año a Buenos Aires, ‘la meca’ del hacking.

La nota de Nicole continúa con una serie de interesantes anécdotas de hackers famosos argentinos entre los que destaca Juliano Rizzo, “un investigador de seguridad argentino que demostró una falla de día cero en el escenario que algunos aquí estima habría vendido por seis cifras en el mercado negro.
Rizzo fue fundador en 1996 de Core Security, una empresa fundada hace 20 años por seis piratas informáticos”, cuenta Nicole en la nota y acá paro con ella para pasar a contarte otra historia asociada a esta. Si quieres seguir leyendo sobre la nota de Nicole y los hackers argentinos haz clic aquí.

De seguridad informática a la constelación estelar

Entre los 6 hackers que acompañaron a Rizzo a fundar ‘Core Security Technologies‘ en 1996 había un pibe de apenas 19 años de edad llamado Emiliano Kargieman.
A pesar de que otro gran emprendedor tecnológico argentino, radicado en Silicon Valley hace muchos años, Wenceslao Casares, me propuso presentármelo, no tuve la suerte, el placer, de poder llegar a conocerlo personalmente a Emiliano, pero si conozco en parte su historia.

“Es el tipo más brillante que conocí en mi vida” me dijo Wences sobre Emiliano. Y la verdad que no creo esté nada equivocado. Y mirá que Wences conoce mucha gente inteligente… hasta es conocido de Bill Gates y los creadores de Google… pero me lo dijo con tantas ganas que seguro es verdad.

En el video que se adjunta al tuit de arriba, Emiliano cuenta como a los 16 años, junto a sus 6 pequeños amigos, tardaron 5 minutos en hackear los sistemas de la DGI (hoy AFIP), lo que llevó a los directivos de ese organismo recaudador argentino a contratarlos para armar un equipo de seguridad informática que los defendiera.

Emiliano trabajó un par de años allí hasta que junto a Rizzo y otros se fueron para fundar, antes de cumplir 20, ‘Core Security Technologies’ la empresa que lo marcaría como EMPRENDEDOR para todo el resto de su vida.

Hoy Emiliano es fundador y CEO de Satellogic, una empresa que desarrolla tecnología espacial, y que puso en órbita el primer nanosatélite de la historia argentina: Capitán Beto, financiado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, en colaboración con el INVAP, empresa tecnológica de la provincia de Río Negro. Su objetivo es democratizar el acceso al espacio para todas las naciones y las personas del mundo, dice. Y además del Beto ya tiene en órbita otros 2 nanosatélites más: Manolito y Tita.

Emiliano dejó las carreras de Matemática y Filosofía para ser pionero en la industria de seguridad de la información. A los 19 años, como conté, cofundó Core Security Technologies, donde desarrolló el primer software automatizado de tests de penetración, ganando la confianza de clientes como Apple, Cisco, Homeland Security, NSA, NASA, Lockheed Martin y DARPA.

También fue cofundador y director ejecutivo de la firma de capital de riesgo Aconcagua Ventures, enfocada en identificar e invertir en startups de tecnología en América Latina para desarrollarlas como negocios globales.

En 2009, cofundó además Garagelab, un laboratorio de resolución de problemas basado en un enfoque multidisciplinario que involucra la intersección de ciencia, arte, tecnología y negocios.

Pero Emiliano está hoy con el objetivo puesto en desarrollar ese gran emprendimiento que es poner una constelación de más de 300 satélites en orbita alrededor de la tierra para ‘democratizar’ el acceso a la información en el mundo.

Emiliano quiere ‘hackear el espacio’

Historias como las de Emiliano y otros programadores argentinos hay muchas para contar. También sobre emprendedores tecnológicos argentinos como Wenceslao Casares que te mencioné antes, que salió desde Esquel, un pequeño pueblo paradisíaco escondido en la cordillera chubutence, a inicios de los ’90 para comerce crudos a los grandes CEOs del mercado financiero mundial.

La historia de Wences la conocí en 2000 cuando fundé mi primer emprendimiento digital. Quedé fascinado al leer en el diario sobre ese flaco que con menos de 25 años de edad había creado y vendido ‘una página web’ al banco Santander de España en más de 800 millones de dólares.

El fantástico mundo de oportunidades de desarrollo social y económico que abre el mercado digital me llevó a escribir a inicios de 2012 una carta abierta al flamente gobierno de Río Negro: Invirtamos la cuenta, la llame (podés verla haciendo clic aquí) y en ella le pedía al gobernador que ponga el ojo en este mercado, que apoye a los ‘hackers rionegrinos’ que como los Emilianos o Wences, los hay, y muchos y buenos… pero no me dió bola 🙁
Quien si me dió bola fue el diputado peronista Roberto Vargas, otro ‘soñador’ como yo que, como dice “le gusta levantar la vista para mirar más allá del horizonte”, y me invitó a colaborar en el armado de proyectos de leyes que apunten en esa dirección.

Ese fue el motivo que me animó, luego de 12 años, a conocer y hablar personalmente con el gran Wenceslao Casares, quien como te conté antes, me habló sobre Emiliano Kargieman y su ‘fantástica idea de los micro satélites low-cost’ pero además me presentó y contactó con Martín Migoya, CEO y cofundador de Globant y con Grabriela Macagni, Directora de Endeavor Argentina, para ayudarnos a armar la ley de promoción del software rionegrino y además ponerse a disposición nuestra (del diputado Vargas y del gobierno rionegrino) para colaborar con el desarrollo de la industria y el espíritu emprendedor en la provincia… al pedo!

Un gran esfuerzo personal y de grupo con el equipo de Roberto Vargas para que todo quede en la nada misma.

Si, logramos se sancionara la ley en Noviembre de 2013. Ahí está cajoneada, sin reglamentar desde entonces… Y otras tantas leyes más ni siquiera llegaron a ser tratadas en el recinto.
las autoridades de entonces del CREAR ni se interesaron en recibir la ayuda de Endeavor ni de Migoya (cómo ellos son tan capos la saben todas).

En fin, al final de esta nota solo quiero repetir lo mismo que dije en aquella carta abierta de inicios de 2012: “Cómo verás amigo lector no todo es cuestión de grandes inversiones y proyectos faraónicos de irrigación de valles, por ejemplo. A veces sólo es cuestión de apoyar pequeñas ideas, por locas que parezcan. Es decir, apostar un poco al desarrollo de esa otra materia prima que existe aquí… y se llama inteligencia!.”