Objetivo 2018: ‘oir’ al Soberano

Objetivo 2018: ‘oir’ al Soberano

Los fines de año son propicios para hacer balances del año que se termina y proyectar pronósticos para el año que inicia. Este no es la excepción. Así el gobierno rionegrino hizo lo propio repasando sus logros económico-fiscales del 2017 y anunciando las mieles que derramará el ‘Plan Castello’ en 2018.

Pero, pese semejante “balance positivo”, el gobierno rionegrino perdió las PASO y decidió retirar a sus candidatos al congreso nacional, de la elección general celebrada hace menos de 60 días atrás.

¿Qué pasó?¿De qué nos perdimos cuando fuimos al baño?

Básicamente de lo esencial en democracia que es ‘escuchar al soberano’.

Hacia mediados de año el gobierno rionegrino venía confiado de su expertisse electoral y del cumplimiento de las metas fiscales que se había propuesto. La imagen del gobernador seguía estando alta en la consideración del electorado. Eso se veía en la superficie de cualquier encuesta de opinión publica que se hiciera.

Pero el problema que tienen las encuestas tradicionales es que solo reciben información sobre lo que preguntan. Y al parecer esas encuestas tenían solo preguntas cerradas. A ninguna se le ocurrió incluir preguntas abiertas del tipo: ¿Qué piensa Ud.? o ¿Cuáles son sus problemas o miedos?.

Este tipo de preguntas es muy propia de los estudios de opinión publica cualitativos (como las entrevistas y los focus groups) y rara vez se los incluye en las encuestas cuantitativas. Y, justamente, las cuantitativas fueron las encuestas que abundaron en el segundo semestre de 2017 en Río Negro.

Por mencionar solo una anécdota, hace un par de semanas salí a caminar por la calle Buenos Aires de Viedma y noté, a diferencia de años anteriores, una gran cantidad de comercios cerrados. Ingresé a algunos de los que estaban abiertos y conversé con sus dueños acerca de cómo les estaba yendo este año. Si bien las respuestas no fueron malas y si muy variables, todos coincidían en que las ventas cayeron mucho respecto al año anterior. Y eso no sólo significó menos ingresos/ganancia para el comerciante sino también menos generación de mano de obra y lo más importante desde el punto de vista electoral: menos consumo.

Es sólo un ejemplo, pero cualquier sociólogo y economista te confirmará que el consumo es, consciente o inconscientemente, un paso hacia la felicidad o al menos un disfrute que nos hace sentir felices por un tiempo.

Daniel Kahneman, psicólogo, especialista en conducta y premio Nobel de Economía en 2002, estudió justamente este tema y nos enseña que “la confianza que la gente tiene en sus creencias no es una medida de la calidad de la evidencia sino de la coherencia de la historia que su mente ha conseguido construir.”… esto, traducido brutalmente a mi ejemplo, quiere decir que no importa los números positivos que se les cuente o las obras que se les muestre, lo que importa es lo qué la gente siente, y si siente que algo le falta (por ejemplo plata) eso la descontenta, la hace infeliz.

La gente, en su gran mayoría los diferentes electorados rionegrinos, no estaban felices hacia el inicio del segundo semestre de 2017. Había malestar, algo de bronca y algo de desilusión. Y los pocos que escapaban a esos sentimientos ‘negativos’ (los ganadores del 2017) sentían algo de miedo de perder lo logrado y volver al pasado.

Estas manifestaciones de sentimientos sociales rara vez salen en las encuestas de imagen e intención de voto. Si suelen verse algunos indicios en las encuestas económicas de expectativas de consumo que hace el INDEC, pero no en las electorales que hacen los candidatos.

Pero dónde si siempre afloran estos sentimientos son en las conversaciones que los ciudadanos tenemos en las redes sociales. Allí somos muy manifestantes de nuestros sentimientos. Y la forma de capturar esa información es usando sistemas de ‘sentiment analysis‘ de BigData, como los que usa mi colega Guillermo Vagni.

Con un sistema de BigData de este tipo, el gobierno rionegrino y el partido oficial habrían podido saber con exactitud que es lo que pasaba con el votante y disponer las medidas de gobierno y acomodar el relato de su campaña en dirección a ello: elevar la autoestima del pueblo, calmar las ansias, contener los miedos y generar expectativas de bienestar futuro, por ejemplo.

De igual modo podría haber previsto el malestar con el tema nuclear y visualizar otros temas económicos y ambientales que sufren los pueblos rionegrinos y sobre los que carga las responsabilidades al gobierno provincial.

Así entonces, para el 2018, un buen objetivo de la política rionegrina podría ser el de ‘oir’ al Soberano.

@pablogusdiaz (en Facebook y Twitter, para oírte mejor)

 

  • Buena nota. Muchas gracias. Acuerdo en todo.