Manuel Castells y el camino rionegrino

Manuel Castells y el camino rionegrino

Organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación Argentina, se desarrolló hasta hoy el Seminario Internacional sobre políticas en ciencia, tecnología e innovación que, entre otros expositores y panelistas, contó con la presencia del destacado sociólogo Manuel Castells.

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La disertación del profesor de la Universidad de California sirvió, por lo menos para quien escribe estas líneas, para conocer otros modelos de gestación de ecosistemas emprendedores tecnológicos, además de los ya mencionados hasta el hartazgo en este blog, como los de Silicon Valley, Israel, etc. Y específicamente dedicaré estas líneas al modelo finlandés porque creo que es un modelo muy apropiado para nuestro contexto rionegrino.

Castells identifica tres modelos que han resultado positivos –en sus respectivos contextos- en materia de innovación, productividad y creatividad: Silicon Valley, Finlandia y EIT.

Respecto de Silicon Valley, sintetizó la historia de esa región de la costa este en California, que logró convertirse en un modelo global de innovación gracias a la emigración de los profesionales de la electrónica más calificados del mundo, el capital riesgo para la creación de empresas de base tecnológica, el emprendedorismo, y la existencia de redes sociales entre los propios emprendedores, a partir de la lógica de redes de innovación global compuesta por nodos articulados.

Por su parte, el modelo finlandés de innovación se basó en la iniciativa y la capacidad del Estado en los años 1995-2005. Comenzó a desarrollarse en plena crisis económica, cuando el Estado tomó la iniciativa de aumentar la inversión en ciencia y tecnología y de construir un Polo Tecnológico de telecomunicaciones de la región. Esta iniciativa estratégica fue acompañada de grandes estímulos a las universidades por medio de becas, inversiones y programas.

Por último, el Dr. Castells revisó la experiencia del EIT (Instituto Europeo de Innovación y Tecnología), un instituto en red sin sede central que es monitoreado por un consejo de administración con autonomía institucional y que financia nodos organizados en torno a un campo científico tecnológico particular. Cada uno de dichos nodos está compuesto por empresas, universidades y gobiernos locales, seleccionados por ordenamiento competitivo.

De los tres modelos citados por el catedrático es dable destacar que el primero de ellos, nacido en el corazón de la libre empresa norteamericana, basa su esencia en el espíritu individual del sujeto emprendedor y en las necesidades de liderazgo de las empresas que no escatiman inversiones de capital de riesgo a la que, de hecho, están ya muy acostumbrado.

Por el contrario el modelo finés está concebido bajo un sistema económico de bienestar social (no alcanza a ser socialista puro por cuanto promueve el desarrollo de la actividad privada) donde la mayor necesidad de desarrollo no la presentan las empresas privadas sino el propio estado que es quien motoriza, por medio de diferentes inversiones, la radicación y creación de empresas privadas en ese país.

Finlandia, hace apenas 20 años atrás, basaba su economía en una dependencia casi exclusiva de la actividad primaria forestal y ese modelo no le garantizaba mantener adecuados estándares de bienestar en el futuro, por eso decidieron entonces reconvertir su modelo económico-productivo hacia el desarrollo tecnológico; y ahí justamente radica una de las mayores similitudes con nuestra provincia de Río Negro que es muy dependiente de la actividad primaria frutícola del Alto Valle.

Río Negro tiene una fuerte raíz de dependencia de la actividad primaria Agrícola y Ganadera; a la que, paralelamente, se le ha sumado una actividad secundaria extractiva de hidrocarburos y minerales y una terciaria de prestación de servicios al turismo.

También nuestra provincia tiene tecnología, pero contrariamente a lo que todos creemos que el desarrollo rionegrino debe surgir de la alta tecnología “satelital-nuclear” que producen el INVAP y el Balseiro en Bariloche, Castells nos dice que: “La innovación tecnológica que se ha producido en Argentina, Brasil y otros países en el sector agropecuario demuestra que la cuestión no es solo la alta tecnología, sino la tecnologización de cualquier sector de la actividad. Es necesario, a nivel oferta y demanda, seguir la evolución de los mercados mundiales y prestar particular atención a las transformaciones culturales de los consumidores”.

En esa cita Castells nos dice que nuestra tecnología debe surgir para mejorar la capacidad de producción e industrialización de la fruta y la carne que ya producimos; para mejorar la capacidad de extracción y refinamiento de los hidrocarburos y minerales que ya extraemos y para mejorar la capacidad de prestación de los servicios al turismo que ya brindamos… Ahí lograremos eficientizar nuestra economía, produciendo más a menor costo y además lograremos generar productos tecnológicos con capacidad de ser ofrecidos a otros países del mundo.

“Vivimos en una economía de conocimiento de ámbito global en la que creatividad y el conocimiento son puentes esenciales del incremento de la productividad. Esa productividad es lo que permite el incremento de la riqueza y su adecuada administración garantiza el bienestar de las personas”.

“Hay que centrar los recursos a lo que es importante para el país y donde haya recursos para responder a esa importancia. Hay que hacerse ver como interesante para las redes mundiales para formar parte de esas redes globales”, señaló también.

Sólo una invitación a la reflexión, nada más que eso. Otra mirada distinta que capaz, de alguna manera, sirva para marcarnos un nuevo camino a los rionegrinos.

@pablogusdiaz (En Twitter)

Nota: Si estás interesado en conocer más acerca del modelo de desarrollo tecnológico finlandes, haciendo clic aquí podrás descargar un interesante dossier que lo explica en detalle…. Sistema Nacional de Innovación_El caso de Finlandia