Libertad y libertinaje

Libertad y libertinaje

La libertad de opinión/expresión es una de las libertades básicas sobre la que se asientan los sistemas democráticos (occidentales).

A nivel global ésta libertad está consagrada en la Declaración Universal de los derechos del Hombre en el artículo 19º:

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

En argentina esa libertad está consagrada como derecho constitucional en el artículo 14º.

En la antigüedad, es decir hace sólo 30 años, está libertad era limitada por el alcance de los medios que las personas poseíamos a nuestro alcance para hacer saber nuestras ideas y opiniones. En relación a la opinión publicada eran los propios medios (específicamente gráficos) los que podían limitarla en sus páginas, por ejemplo si las mismas transgredían las normas de buena conducta del dicente o el honor de las personas involucradas en los dichos.

¿Pero qué pasa en la actual era de las redes globales de acceso libre?, esa libertad es ejercida más libremente que nunca. Y a tal extremo que puede convertirse al libertinaje.

A raíz de un artículo escrito anteriormente por mí para la revista digital TodoPolítica.com.ar y de otro artículo de similar tenor recientemente publicado en el diario Río Negro, es que me anima contarte que está pasando en otras democracias, como por ejemplo la Inglesa. Y el hecho que te relataré no abarca solamente lo que decimos por nuestros propios medios sino también lo que retuiteamos en twitter o compartimos en Facebook, por ejemplo:

En Inglaterra un político podría llevar a juicio a 10.000 usuarios de twitter por difamación

“El caso seguramente les suene, porque ha traído mucho de qué hablar: la BBC acusó a un político de pedofilia, sin citar expresamente su nombre. La cadena se retractó poco después pero ya era tarde: pronto las redes sociales comenzaron a señalarle a él como implicado, aunque después se ha demostrado que esta persona resultó ser inocente. El daño ya estaba hecho y de ahí la demanda colectiva que Lord McAlpine, el hombre en cuestión, está preparando.

En total, se calcula que 10.000 usuarios han sido identificados y serán demandados por haber acusado al político en Twitter o, ojo a esto, haber retwitteado algún tweet ajeno en el que se le acusaba. Concretamente, hablamos de 1.000 tweets y 9.000 retweets, que proceden tanto de usuarios anónimos como de otras celebridades muy conocidas en Inglaterra.

Los abogados de la acusación han sido claros: “Twitter no es una reunión privada entre amigos, sino que lo que se publica lo ven cientos de miles de personas y debes responsabilizarte de ello”. Por ahora, el equipo legal del antiguo político ya ha contactado con 40 de los twitteros. A cambio de dejarles fuera de la demanda, han pedido una disculpa pública y una pequeña multa de 5 libras que se dice que se destinará a una ONG.

El hecho de que un retweet se considere un endorsement puede suponer un peligroso precedente. Que alguien decida compartir algo con sus seguidores no significa que tenga que estar necesariamente de acuerdo con ello o que lo esté confirmando. ¿Veremos más problemas legales de este tipo con el cada vez mayor uso de Twitter y los frecuentes rumores que al final resultan no ser ciertos? No me extrañaría nada y, con una legislación que no está adaptada a las redes sociales, quién sabe lo que nos espera”, afirma Cindy Valle, de Comunicación Digital.org, “Una señorita de pocas palabras y muchas balas”, tal cual se autodefine.

¿Para pensarlo no?

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