Libertad vs. Seguridad ¿Si nos conocemos mejor, nos cuidamos más?

Libertad vs. Seguridad ¿Si nos conocemos mejor, nos cuidamos más?

“Identificar es proteger” afirman Ariel Rivero y Alejandro Marinao, ambos diputados provinciales rionegrinos, en los fundamentos de un reciente proyecto de ley presentado en la legislatura de Río Negro.

Se trata del proyecto Nº 728/2013 que propone la creación del “REGISTRO DE DATOS DE IDENTIFICACIÓN BIOMÉTRICA DE LA PROVINCIA DE RÍO NEGRO”.

Escribo este artículo despojado de toda posición personal respecto del proyecto de Ley en cuestión y de todo dogma respecto de la temática general que aborda. En lo personal tengo más dudas que certezas, eso impide ponerme en una posición favorable o contraria al proyecto de Rivero y Marinao. Justamente esta posición dubitativa es lo que generó mi curiosidad por profundizar en su temática e intentar un análisis que sirva, al menos, para conocer lo que piensan otras personas e intentar de esa manera llegar a alguna conclusión.

Para conocer la opinión de la gente, empecé por escribir una nota en mi cuenta de Facebook, sin mayores respuestas que un solo “me gusta”… cuyo significado aún no logro descifrar… Pero también, y como corresponde, participé del mismo al Diputado Rivero @ArielRiveroRN en su calidad de autor del proyecto rionegrino y al Diputado Pesatti @pedropesatti, en su calidad de Presidente del Bloque de Diputados oficialistas en la legislatura rionegrina. Más abajo daré a conocer sus respuestas.

Pero seguí investigando sobre el tema y comparto aquí alguna información e ideas encontradas:

Yo soy yo… ¿vos, sos vos?

El gobierno federal argentino creó por decreto Nº 1766/2011 el sistema SIBIOS (Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad) sobre la base de que para garantizarnos a los ciudadanos argentinos el derecho a nuestra seguridad necesita comprobar nuestra identidad individual, mediante el uso de un sistema informático de comparación y análisis fisonómico de ella respecto de una base de datos, y para lograrlo resulta imprescindible usufructuar al máximo las herramientas tecnológicas existentes y a crearse.

Esa recopilación de datos biométricos comprende todos los registros patronímicos y biológicos individuales nuestros, que se puedan conseguir:

  • Árbol genealógico
  • Reconocimiento Facial
  • Huellas Dactilares
  • Fotografías Personales
  • Grupo Sanguíneo
  • Estado Civil
  • Grabaciones de Voz
  • Imágenes en video
  • ADN
  • Un extenso etcétera

Comencemos con una afirmación: muchos de estos datos personales, nuestros, ya son de dominio de terceros, algunos públicos y otros privados, pero están ahí… en algún lado… desde que nacemos, nos asientan en el registro civil, renovamos nuestro DNI, obtenemos el carné de conducir, ingresamos a un empleo o simplemente nos enfermamos y toman muestras de nuestros cuerpo, vamos brindado esos datos… ni hablar de los datos que vamos dejando en el uso diario que hacemos de internet…

El tema es que la mayoría de ellos no están aún digitalizados y mucho menos centralizados en una única y gran base de datos como la que plantea el SIBIOS. Por eso es que para acceder nuestros datos y reconstruir nuestro prontuario (ponele hoja de vida si no te gusta el término anterior), la Ley exige la orden de un juez para pedirlos/recabarlos… esta Ley es la 25.326 de Protección de Datos Personales. Y nuestra Constitución Nacional nos cobija también con el derecho al “habeas data”.

Así entonces encuentro aquí una gran contradicción (o colisión) entre la realidad, la ley y el accionar del gobierno nacional.

La realidad de la era que vivimos nos demuestra que es imposible negarnos a brindar nuestros datos, aun así la autoridad que quiera unificarlos necesita la orden de un juez, pero el gobierno los junta igual, para alimentar el SIBIOS, por si las moscas algún día los necesite… valla solo Dios a saber por y para qué…

Ariel Torres @arieltorres, columnista informático del diario La Nación de argentina, escribió hace poco un interesante artículo al respecto, titulado “En busca de las armas de vigilancia masiva”, que recomiendo leerlo. De entre innumerable buena data que nos brinda Ariel en su informe, rescato estos párrafos:

“La vigilancia es uno de esos temas que polarizan a la opinión pública: o está siempre bien, para prevenir el delito, el terrorismo, la lluvia ácida o lo que sea; o está siempre mal, porque viola nuestro derecho a la privacidad o alguna otra garantía igual de noble.”

“Ahora bien, se suponía que si no éramos sospechosos, entonces nadie nos iba a investigar. Se suponía que un juez emitiría la orden de vigilancia sólo en el caso de que un fiscal pudiera probar sus sospechas de que estamos cometiendo un ilícito.”

“No nos ponemos quisquillosos con el tema de la vigilancia masiva e indiscriminada porque sí. Hay un número muy grande de problemas asociados a esta práctica. Uno de los más serios es que nos convierte a todos en sospechosos.”

“La vigilancia masiva e indiscriminada es mala cuando no sabemos de ella, y es peor cuando se la acepta pasivamente, por ejemplo, como un costo del vivir seguros. Al sabernos vigilados, nuestra conducta cambia. Es la típica ingeniería social de los regímenes autoritarios: el ciudadano empieza a autocensurarse, a caminar con la cabeza gacha, a obedecer de forma automática, se somete por si acaso. El resorte último, y el más siniestro, es que hasta sus amigos o su cónyuge pueden delatarlo.”

Se pregunta Ariel Torres: “debemos resignarnos a esta clase de vigilancia, si es inevitable.”

Se contesta con una frase de Scott McNealy: “No hay privacidad, supérenlo”.

“A propósito, nuestra Constitución garantiza la privacidad en el artículo 19. La intimidad es en la Argentina un derecho constitucional, favor de anotar.”

“Cita Torres a Ramiro Álvarez Ugarte, director del área de acceso a la información de la Asociación por los Derechos Civiles de la Argentina: “El problema con las nuevas sociedades de vigilancia es que las tecnologías que permiten esa mirada sobre los ciudadanos sólo pueden mejorar, hacerse más invasivas y eficientes. El video de Sibios , por ejemplo, sugiere que pronto nuestro ADN, la información del iris y hasta la forma en que caminamos podría ser objeto de vigilancia a través de un sistema centralizado de CCTV. Suena y es, por ahora, pura ciencia ficción. Pero es indudable que la tecnología, más pronto que tarde, llegará a un punto en el que eso no solamente será posible, sino que será barato implementarlo. Y de ese modo se consolidaría un Estado con ojos cada vez más grandes y una sociedad cada vez más vigilada.”

“Cita Torres a Katitza: hay que rechazar de plano la vigilancia masiva “porque nos protege de abusos por parte de aquellos que ejercen el poder. La vigilancia coarta nuestra libertad de expresión y asociación. Si el Estado monitorea todas nuestras actividades, estaríamos en una especie de gulag, condenados a un estado de auto corrección constante, sin libertad”.

Pero nuestra privacidad no es sólo acosada por la autoridad estatal, cuanta Torres en su nota: “La otra cosa que hay que tener en cuenta es que los terroristas y los criminales están explotando las comunicaciones electrónicas en una escala significativa, y si estás considerando el abuso, vale la pena notar que en general estos elementos representan un riesgo mucho mayor que el abuso que puedan cometer los gobiernos o los actores comerciales”.

Finalizo la intervención a Torres con estos últimos párrafos también extraídos de su artículo:

“No hay que hacerse muchas ilusiones respecto de la privacidad, dentro y fuera de Internet. La filtración de las fotos de los ciudadanos del padrón electoral de la Argentina muestra que el Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (Sibios), que oportunamente fue denunciado por la Electronic Frontier Foundation , es además tan vulnerable que alcanzaron unas pocas líneas de código para quebrantarlo”

No se trata, por lo tanto, sólo del monitoreo, la vigilancia y el espionaje, sino de que nuestros datos, en manos de gobiernos y empresas, pueden ser a su vez espiados por terceros.”

Vamos concluyendo

Mi razón va tomando partido entonces por la defensa de mis derechos civiles, aunque otra parte de mi razón (la profesional informática) sabe que es una misión imposible… y hasta en vano…

¿las respuestas de los políticos rionegrinos mencionados anteriormente?… casi me olvido, sus repuestas fueron:

De @pedropesatti :

PedroPesatti

Orwell

 

Fuentes:

Proyecto 728/2013 Rivero-Marinao: clic aquí para ver
Decreto SIBIOS: http://www.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/185000-189999/189382/norma.htm
Ley Protección de datos personales: http://www.infoleg.gov.ar/infolegInternet/anexos/60000-64999/64790/norma.htm
Artículo A. Torres “En busca de armas de vigilancia masiva”: http://www.lanacion.com.ar/1636661-en-busca-de-las-armas-de-vigilancia-masiva

 

Una yapa:

¿Viste la película El Quinto Poder? (del blog de Alex Bobadilla): http://alexanderbobadilla.blogspot.com.ar/2013/11/viste-la-pelicula-el-quinto-poder-aqui.html

 

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