La guerra de la triple alianza y el voto desregulado

La guerra de la triple alianza y el voto desregulado

Así como la supuesta actitud agresiva del entonces presidente paraguayo Francisco Solano López motivó la alianza de Argentina, Brasil y Uruguay que enfrentó militarmente a ese país a fines del siglo XIX, hay quienes creen hoy en la provincia de Río Negro que la actitud del Intendente de General Roca merece similar respuesta de parte de las fuerzas políticas opositoras al kirchnerismo, alistando en el frente antisorista a Juntos Somos Río Negro con  Cambiemos y el Espíritu Santo, para enfrentar al demonio.

A los paladines de esta estrategia aliancista podemos encontrarlos en ese lugar de la sociedad que Jaime Durán Barba denomina “círculo rojo” (cofradía sobre la que ya escribí anteriormente en mi blog y que si te interesa profundizar podés ver haciendo clic aquí). Élites de poder que se encuentran ancladas en el pasado, en épocas pre-digitales y pre-implosión de los partidos políticos tradicionales del 2001, a las que les cuesta asumir que el mundo cambió, que el país cambió, que la sociedad cambió y, por consecuencia, las fuerzas electorales también cambiaron; librándose los electores de las ataduras ideológico-partidarias y formando ese gran efecto político desbastador de ilusiones, al que la ciencia política ha denominado “voto desregulado“.

Para explicar este concepto de “voto desregulado” voy a apelar a la sabiduría y pluma de mi profesor de comunicación política Carlos Fara, quien en 1997 escribió el artículo “Argentina: del voto cautivo a la desregulación del electorado“, publicado por la revista Signos Universitarios de la Universidad del Salvador (documento original al que podés acceder haciendo clic aquí):
Desde la llegada de la democracia en el año ’83 se ha producido en la Argentina una progresiva desregulación del mercado electoral. Esto es, cada vez en mayor medida el electorado no responde exclusivamente a las pautas tradicionales en materia de comportamiento del voto, sino que decide su sufragio en función de elementos coyunturales. Es el detrimento del llamado “voto cautivo” y la generalización del “voto Flotante” (…) Esta desregulación, en términos prácticos, significa que el margen de opción que los votantes se plantean ante cada acto comicial es mucho mayor que la acostumbrada. Los mercados cautivos no desaparecen del todo, pero se reducen notablemente. La volatilidad electoral tiende a ser mucho más alta y la aparición de opciones electorales para aprovecha una coyuntura (flash parties) se multiplican (…) Se expresa también un progresivo crecimiento de aquellos votantes a los que no les interesa la política, o que no se sienten identificados con ninguna expresión partidaria.”

Así entonces los clásicos “acuerdos de cúpula”, o “estrategias de laboratorios” como me gusta más llamarlo a mi, están destinados a chocar de frente contra esta locomotora política de la realidad actual que avanza sin prisa, pero sin pausa y muchas veces en forma caótica y zigzagueante, hacia la estación del futuro.

Los ingredientes de la fórmula del laboratorio

Cambiemos recién está en formación en Río Negro y si bien los números electorales le marcan una tendencia de crecimiento, lo real  es que viene de perder las últimas dos elecciones (2015 y 2017) en las que se presentó contra el kirchnerismo.

La fortaleza de ese espacio está signada por la novedad que significa la marca PRO. A mi entender, la primera gran marca política nacional y moderna de este nuevo siglo que estamos iniciando (las otras son el kirchnerismo de Unidad Ciudadana y el Frente Renovador massista). Y apoyada en el surgimiento de nuevas figuras políticas que, provenientes de la vida civil y económica extra partidarias, llegan a la política con ese aire fresco para oxigenarla.
Su debilidad radica en la fuerte impresión que aún perdura en la memoria colectiva rionegrina del fracaso del último gobierno radical, que motivó la victoria del FpV en las elecciones de 2011 y las sucesivas derrotas de la UCR en todas las elecciones, nacionales y provinciales, dónde se presentó.
Le es difícil aún compatibilizar lo viejo con lo nuevo. Y mucho más cuando lo viejo queda tan de manifiesto en las fotografías cupulares que suelen presentarle a la sociedad a través de las redes sociales de sus dirigentes.

Juntos Somos Río Negro aún no se ha consolidado como fuerza política. La victoria de 2015 le fue dada mucho más por el carisma personal de su líder, Alberto Weretilneck, que por los valores federales y la doctrina de la pluralidad que enarbolan sus dirigentes más destacados.

La fortaleza de ese espacio está signada por la novedad que significa el nuevo sello. La ruptura de sus líderes con las anquilosadas estructuras del pasado (UCR-PJ-MPP…), cuyo abandono marcaría claramente su debilidad. ¿Volverán a pactar con lo viejo que abandonaron?

Parafraseando al gran pensador político moderno Jaime Durán Barba, que en su última nota al diario Perfil, La Moncloa y San Telmo, bajándole el precio al gran acuerdo nacional que pide la oposición al gobierno, se preguntaba “¿Quién va a firmar junto a Macri un pacto para realizar un ajuste brutal? ¿Cristina Kirchner, Hebe de Bonafini, Hugo Moyano, Nicolás del Caño, Luis Barrionuevo, Gustavo Vera, Juan Garbois y Alfredo Cornejo?”, Sería interesante hacernos similar pregunta respecto a esta neo-Triple Alianza que pretende el círculo rojo construir en Río Negro para pelearle a Martín Soria la gobernación en 2019: ¿Quién va a firmar esa alianza electoral con Daniel Sartor y Dario Berardi, Pedro Pesatti , Ricardo Arroyo, Sergio Wisky y Jorge Ocampo?¿Qué pata peronista va a representar al Espíritu Santo en esa triada?¿Configurán “lo nuevo”?¿Cuánta representación social tienen estos interlocutores?

“Los pactos de cúpulas en la sociedad posinternet caen mal a los nuevos electores”, afirma Durán Bárba, que algo de ganar elecciones sabe.

El Ballotage y las PASO

También quien sabe de ganar elecciones es Alberto Weretilneck, que ha sugerido públicamente la posibilidad de reformar la ley electoral para introducir la institución del Ballotage (o segunda vuelta electoral) para elegir al gobernador, si es que en la primera vuelta ningún candidato supera el 50% de los votos, tal como existe, por ejemplo en otros distritos subnacionales como la ciudad de Buenos Aires, Corrientes, Chaco y Tierra del Fuego.

Pero el problema con este artilugio electoral es que no alcanza con reformar una ley sino que hay que ir por el cambio de la propia Constitución Provincial. Acto que, de poder hacerse, sería mucho más inteligente hacerlo para habilitar la re-reelección del gobernador, el activo político-electoral más importante del partido Juntos Somos Río Negro ya que cuenta con la mejor imagen en la opinión publica. Y que si se lograra hacer ¿Para qué iba querer aliarse Juntos Somos Río Negro con Cambiemos?

En este contexto, las ultimas elecciones legislativas nacionales mostrarían, según mi opinión, el mejor camino a seguir.

La elección PASO permite que todos los partidos se presenten por separado a la contienda exponiendo sus mejores figuras a la sociedad. Y una vez el electorado elija entre ellos, el que más votos obtenga podría ser quien lidere la disputa contra el kirchnerista Martín Soria, bajando el resto de los partidos sus candidatos a gobernador. Es decir, repetir lo hecho en 2017 por JSRN que al salir tercero en la PASO bajó la lista encabezada por Fabian Gatti en beneficio de la lista de Cambiemos encabezada por Lorena Matzen.

Por supuesto que esta “estrategia electoral” no garantiza el exito. Como vengo afirmando desde el principio de este escrito, el elector es libre de votar a quien quiera, aún a Martín Soria también. Pero, a los ojos del nuevo votante desregulado, es mejor dejarle la elección del representante del espacio antikirchnerista a él, que definirla cuatro momias encerradas en una cripta.

Dicho esto, deseo concluir exponiendo mi profundo parecer respecto de que no hay ni táctica, ni estrategia que gane elecciones, si el candidato o la candidata que la encabece no representan los valores y transmiten la confianza y esperanza que el elector necesita para depositarle su voto… cosas que hasta acá, mal que les pese a muchos buenos amigos y amigas de la política que tengo, Martín Soria está logrando hacer y lo muestran todas las encuestas… incluidas las mías.

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