La argentina bipolar

La argentina bipolar

Desde 1989 a la fecha la argentina bipolar se devoró a las terceras fuerzas políticas que intentaron emerger como alternativas de gobierno. A la UCeDé de Álvaro Alsagaray que emergía en la elección presidencial de ese año. Al Frepaso de Bordón y Chacho Álvarez que emergió en 1995. A la Coalición Cívica de Elisa Carrió que emergió en 2003 e hizo su mejor elección en 2007. Y todo parece indicar que hoy se empacha también con el Frente Renovador de Sergio Massa que emergió triunfante en aquella elección legislativa de 2013 y tuvo su mejor momento en la presidencial de 2015.

Mientras nuestra Constitución Nacional sostenga el modelo presidencialista de gobierno, esta bipolaridad política será muy difícil de vencer. Aunque muy difícil no es imposible, como ya quedó demostrado en México y Brasil. Pero argentina ya pasó por estadios similares a los de esos países y la salida que eligió no fue ni por la derecha (de Bolsonaro en Brasil) ni por la izquierda (de AMLO en México) sino por el centro. Y en el centro solo caben dos contendientes, no más.

El congreso del Frente Renovador hoy habilitó a su líder, Sergio Massa, la salida de la ‘ancha avenida del medio’ hacia el polo fernandista (ex kirchnerismo, ex peronismo), con el objetivo de conformar una “gran mayoría opositora” al polo macrista. Y la decisión se caía de maduro ya que no había encuesta, hecha de buena fe, que no mostrara estos datos: Una alta imagen negativa de Macri, la mayor intención de voto hacia el cambio del gobierno nacional, y el liderazgo del espacio fernandista (ex kirchnerismo, ex peronismo) en la intención de voto general que, aún ello, no le alcanza esa posición para ganar en primera vuelta.

Mantenerse en la tercera vía sin ninguna chances de convertirse en alternativa, es para el Frente Renovador equivalente a firmar un certificado de defunción, al exponer a su líder a la tercera derrota consecutiva, con el riesgo aún de conseguir menos votos que los de 2017 (que ya fueron menos aún que los que obtuvo en 2015 y en 2013).

Además también en el último año y medio el Frente Renovador sufrió una sangría de dirigentes, la mayoría de ellos pasándose al fernandismo (ex kirchnerismo, ex peronismo) y algunos otros al macrismo y al incipiente lavagnismo. Con ellos se fueron votos también. Negarlo es imposible, lo muestran las encuestas.

Relata Jaime Durán Barba que un día de aquel año 2015 se encontró con Sergio Massa y éste le contó que se le estaban yendo los dirigentes, pidiéndole un consejo. «los que se te están yendo son los votos, los dirigentes van atrás de ellos» le respondió el asesor político de Macri.

El dilema es claro para el Frente Renovador: Quedarse allí y perecer aplastado por la argentina bipolar o liderar la movida que desequilibre la balanza electoral hacia el espacio opositor mayoritario para que pueda ganar en primera vuelta.

Y nadie se suicida en política. Menos los políticos.

@pablogusdiaz