Gobierno Abierto es transparencia, participación y colaboración

Gobierno Abierto es transparencia, participación y colaboración

Continuamos con la serie de artículos sobre Gobierno Abierto (u Open Government en inglés y #oGov en Twitter) pero esta vez para, ayudados por un interesantísimo artículo escrito por Mila Gascó -investigadora del Instituto de Gobernanza Pública de ESADE-, refrescar lo que ya hemos publicado en este blog acerca de las características básicas que hacen a la buenas prácticas e implementación de esta política de gobierno y ver en que pueden estar errando nuestras administraciones.

“En enero de 2009, el presidente Obama firmó el Memorandum of Transparency and Open Government, que declaraba el compromiso de la nueva administración con el establecimiento de un nivel de apertura gubernamental sin precedentes, basado en tres principios: la transparencia, la participación y la colaboración. Desde entonces, organizaciones y administraciones públicas de todo el mundo han puesto en marcha proyectos en este ámbito, con el objetivo de redefinir las relaciones entre ellas y los ciudadanos”, inicia Mila su exposición.

Los beneficios atribuidos a las iniciativas de gobierno abierto son muchos y están universalmente aceptados, afirma Mila en su artículo “Hacia gobiernos más transparentes y participativos“. Diferentes autores han señalado que un gobierno abierto da lugar a procesos de toma de decisiones más efectivos, protege contra la corrupción, permite el escrutinio público y promueve la confianza de los ciudadanos en el gobierno. Pese a estas importantes ventajas, no es fácil poner en marcha iniciativas de gobierno abierto. Los diferentes significados que adopta el concepto en distintos contextos, la ausencia de una estrategia o la focalización en la apertura de datos como iniciativa estrella en este campo son solo algunos de los factores que condicionan su pleno desarrollo. En las líneas siguientes, se hará un breve repaso de la situación de los proyectos de gobierno abierto en Iberoamérica, a partir de un intento de aplicación de sus tres principios.

En primer lugar, la transparencia está relacionada con el derecho de acceso a la información y, por tanto, con la existencia de leyes que lo regulen. En este sentido, en las dos últimas décadas, trece países han adoptado alguna normativa al respecto: Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay. Sin embargo, no todos esos países parecen cumplir sus leyes con precisión. Ello es importante destacarlo, porque pone de manifiesto que tener una ley no es sinónimo de transparencia: la ley no solo se tiene que aprobar, sino que también se ha de cumplir.

La colaboración, en la práctica, está relacionada con un conjunto de actuaciones, que incluyen iniciativas de interoperabilidad, de innovación social y de coproducción. El desarrollo de la interoperabilidad ha sido heterogéneo en la región y, en muchos países, sigue siendo la asignatura pendiente. Así, el 75 % de los países de América Latina tienen alguna estrategia de interoperabilidad, al menos entendida como una línea dentro de una política más general de gobierno electrónico. Sin embargo, la existencia de dichas estrategias (acompañadas muchas veces de su correspondiente marco legal) no ha servido para conseguir que la interoperabilidad sea una realidad. En este sentido, la mayoría de iniciativas son de carácter incipiente y de naturaleza bilateral, y no están institucionalizadas. Hay cierto intercambio de información entre administraciones públicas, pero no se produce de manera regular y, en cualquier caso, no implica una interoperabilidad organizativa.

Por lo que respecta a los proyectos de coproducción e innovación social, hasta la fecha no se han sistematizado las iniciativas emprendidas por los gobiernos latinoamericanos Sin embargo, puede realizarse una aproximación analizando el grado de desarrollo de las políticas y las iniciativas de datos abiertos. Al respecto, en América Latina se han registrado algunos avances en los dos últimos años. Uruguay, Chile, Colombia o Costa Rica son algunos de los países que han desarrollado sus propios portales de datos abiertos. Otros, como la República Dominicana o el Perú, han incluido compromisos en este sentido, en los planes de acción que han desarrollado en el marco de la Alianza de Gobierno Abierto. A pesar de ello, todavía es pronto para valorar cómo se van a desarrollar estas iniciativas y si van a tener el impacto deseado.

La participación no es algo nuevo en América Latina. Desde hace años, existen iniciativas en la región, impulsadas por gobiernos nacionales y, sobre todo, locales, o por organismos internacionales, que han promovido la implicación de la ciudadanía en los procesos políticos. Las experiencias han presentado una diversidad y complejidad extraordinarias y no siempre han producido resultados positivos. En cualquier caso, parece que, en las jóvenes democracias de América Latina, no acaba de haber suficientes canales de participación. Las protestas sociales que se están produciendo en muchos países de la región se han interpretado como un síntoma de esta limitación.

En la búsqueda de una mayor y mejor participación ciudadana, el avance tecnológico y la ampliación de Internet representan una oportunidad, porque permiten una interacción original y con costes asumibles para los gobiernos. En el caso de América Latina, la utilización de las redes sociales resulta clave y amplía las posibilidades de reforzar la participación, así como la colaboración y la transparencia. Ello es así gracias al enorme crecimiento que ha experimentado su uso en los países de la región.

A la luz del breve análisis realizado, consideramos que los avances han sido escasos, concluye Mila; tanto en términos de transparencia como de colaboración y participación. Ello resulta preocupante, porque algunas de las actuaciones en este ámbito, como las relacionadas con la participación, no son recientes sino que tienen un largo recorrido en la región. El gobierno abierto simplemente las ha vuelto a hacer públicas y, acaso, les ha dado prioridad política.

Fuente: Esade (http://www.esade.edu/latam/esp/esade-bites/in-focus/viewelement/300784/2441/hacia-gobiernos-mas-transparentes-y-participativos)

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