El ocaso del libro

El ocaso del libro

Ya hemos hablado en estas páginas sobre el cambio que las nuevas tecnologías han producido en los negocios y la cultura de los nuevos consumidores, y muy especialmente en lo referido a la industria editorial gráfica.

Hace quince años, en la película “You’ve Got Mail” (Tienes un email), Tom Hanks, dueño de una cadena de librerías en Manhattan, llevaba al cierre un pequeño comercio especializado en literatura infantil que tenía Meg Ryan.

La historia sonó muy realista en ese entonces porque el público reconoció los lugares: la cadena Fox del film era Barnes & Noble y la librería independiente Store around the corner, de Meg Ryan, era la Shakepeare and Co.

Hoy la historia se repite, solo que la que cerrará esta vez es Barnes & Noble: el coloso del libro anunció que en un decenio cerrará un tercio de sus establecimientos.

libro_electronico_marchese_01Lo que ha puesto contra las cuerdas a la mayor cadena de librerías no fue la “Meg Ryan” de turno sino la consolidación ya indiscutible de otro formato de lectura: el e-book.

“Hoy tenemos 679 tiendas, tendremos 450-500 dentro de diez años”, aseguró el consejero delegado Michael Klipper al diario Wall Street Journal.

Klipper habló de cierres a un ritmo de 20 al año, frente a los 15 al año del último decenio, a los que sin embargo, al menos hasta 2009, se contraponían al menos 30 nuevas aperturas.

Los Barnes & Noble que en los años ’90 surgían por doquier, amenazando a las pequeñas librerías, ya son historia del pasado, precisamente a causa del cambio de gustos del consumidor hacia el libro electrónico.

“Cada modelo de negocios evoluciona”, consideró Klipper, mientras crecen los interrogantes sobre el futuro de la cadena.

En enero Barnes & Noble reportó una temporada de ventas inesperadamente débil, con un 11% menos de ingresos de los comercios, mientras registraban malos datos de venta las dos tabletas Nook lanzadas por el grupo, víctima de la competencia de Amazon, Apple, Google y de empresas electrónicas como Samsung, informó ANSA.

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