El fin de los diarios en papel

El fin de los diarios en papel

La industria gráfica atraviesa una severa crisis. Al fin de la Encyclopedia Britannica se suma un informe que revela la baja en la circulación de diarios impresos.

Según el informe anual del Proyecto para la Excelencia del Periodismo del Centro de Investigación Pew, La industria de los diarios en Estados Unidos atraviesa una severa crisis, que se manifiesta en la caída de los ingresos por publicidad y la baja en la circulación de ejemplares impresos.

Se estima en más de un 4% la caída en la circulación de los más importantes diarios norteamericanos y en más del 7% su facturación por publicidad. Esta caída en las ventas y en los ingresos, por segundo año consecutivo, se manifiesta también en la pérdida de empleos en las redacciones de esos medios que se ven forzados a disminuir su staff de periodistas para afrontar los números rojos.

Al igual que lo acontecido con la Encyclopedia Britannica en semanas pasadas, ahora son los medios gráficos los que afrontan la cruda realidad del cambio de paradigma informativo de la sociedad. La velocidad de actualización, la transparencia de Internet y el anquilosado management para hacer frente a estos cambios de hábitos de los lectores, los ha vencido.

Aggiornarse es la clave para no morir con las botas puestas.

El gran error de la mayoría de los editores que yo conozco (y obvio no hablo de las grandes cadenas de prensa sino de los medios locales) es que están más atados al producto que al negocio. Confunden medio con fin. El fin es informar, el medio puede ser el papel o una pantalla, no importa, pero ellos no lo entienden.

El siglo 21 no es el 19 ni el 20. Antes el poderoso era el que dominaba el medio, el papel, la prensa para imprimir. En el 21 y con el advenimiento de la revolución tecnológica y la web 2.0 nació una nueva generación de prosumidores digitales que se han adueñado del medio: la Internet, y el poder ahora está en sus manos, o mejor dicho en el dedo índice que usan para hacer clic sobre el botón del ratón o un ícono en la pantalla táctil.

Este nuevo personaje tiene características muy diferentes a las del hombre de la edad pre-social. Es hiperactivo y no dispone de mucho tiempo para “sentarse a leer” el tedioso periódico. Es dinámico y “se mueve” constantemente de un lado a otro y ya no anda con el diario bajo el brazo sino con el iPhone en la mano o la tablet en el bolso. Es inconformista y cambia constantemente de proveedor, hace zapping digital de página en página. Es multimedial y se interesa más por las sensaciones que por las razones, por eso el sonido o el video lo atraen más que la lectura. Y también es ecólogo y le molestan la tala de árboles para fabricar papel y la contaminación ambiental que producen los gases de los combustibles quemados por los vehículos que transportan los diarios de papel desde la imprenta al kiosco…

Todo esto debe ser tenido en cuanta por los gerentes de los medios y los directores de las redacciones. Pero son pocos los que lo entienden, por una cuestión de formación académica, por una cuestión generacional o por simple miopía.

Aporto a todo lo dicho aquí además otro artículo de este blog que muestra el futuro digital que se está construyendo para satisfacer las demandas de los usuarios: la realidad aumentada.

La empresa periodística al final no desaparecerá, pero mutará obligatoriamente hacia nuevas formas de comunicar y vender sus productos y publicidades.

Y, como casi todo lo que vengo pregonando desde hace varios años, el tiempo me dará la razón. Ojalá que para ti, amigo periodista o editor que estás leyendo este artículo, ese momento no te llegue demasiado tarde.