¿El fin de la tarifa plana en la Banda Ancha?

¿El fin de la tarifa plana en la Banda Ancha?

En el viejo modelo de conexión por DialUp el costo que abonábamos a nuestros proveedores estaba conformado por dos tarifas, una fija y otra variable. La tarifa fija era por el pago del abono mensual al servicio de conexión a internet, mientras que la variable dependia del tiempo que hayamos estado conectado a la red: a mayor tiempo mayor el costo a pagar. Esto cambio (¿para bien?) con la llegada de la Banda Ancha. Ya no pagábamos más dos tarifas concomitantes sino una sola, y plana, que dependia no ya del tiempo que estemos conectado a la red sino del volumen de ancho de banda contratado… pero este modelo parece también estar llegando a su fin…

José Otero (@Jose_F_Otero), presidente de Signals Telecom Group, asegura que en América Latina y el Caribe la tendencia en la facturaciòn  de la Banda Ancha Fija virará hacia el modelo de pago por descarga que rige actualmente para la Banda Ancha Móvil.

El objetivo principal de los gobiernos de América Latina y el Caribe en lo relacionado al sector de tecnologías de información y comunicaciones (TIC) es expandir el alcance de estos servicios para beneficiar con servicios de acceso al mayor porcentaje posible de la población. Entre todas las herramientas que se implementan en la región, es la disponibilidad de servicios de banda ancha de calidad una de las principales prioridades, asegura Otero.

Afortunadamente la innovación tecnológica permite a los gobiernos y a la industria privada acceder a diferentes plataformas tecnológicas que según las características de la zona geográfica de la localidad en cuestión. Asimismo, los avances en los despliegues de redes móviles HSPA+ y LTE en la región han servido para que muchos usuarios tengan su primera interacción con servicios de banda ancha y aplicaciones avanzadas que les eran vedadas en conexiones inferiores a los 2 Mbps.

El encuentro con los servicios de banda ancha móvil sirven para que el usuario tenga en la mayoría de los paquetes ofertados en América Latina y el Caribe su primera experiencia con el cobro por montos de descargas. A su vez, ésta clara diferenciación en el método de cobro es utilizado por algunos operadores como Telecom en Argentina para posicionar al acceso a Internet móvil como un complemento a sus servicios de banda ancha fija. El raciocinio es simple, la banda ancha móvil es beneficiosa al viabilizar la conexión a Internet de millones de personas pero no es un substituto a la banda ancha fija ni en velocidades de transmisión ni en montos de descarga de datos permitidos mensualmente.

Obviamente, esta aseveración tiene varias excepciones en la región. Por ejemplo, las bajas velocidades de banda ancha fija en zonas suburbanas de Brasil hacen competitiva la oferta debanda ancha por medio de LTE de Sky (operador DTH de este mercado). Aunque Sky utiliza esta tecnología para ofrecer servicios de banda ancha fija inalámbrica, teóricamente cualquiera de los operadores móviles nacionales de Brasil – Claro, Oi, TIM o Vivo – podrían en estas zonas ofrecer velocidades superiores a las ofertadas por medio de DSL o Cable Modem en estas localidades.

Otro ejemplo interesante lo presenta Puerto Rico, por años esta nación caribeña presentaba en su mercado de telecomunicaciones con un sector móvil entre los más avanzados y competitivos de las Américas y una oferta de banda ancha fija entre las más lentas y costosas de la región. Bajo este entorno, la llegada de cinco redes LTE hace que las conexiones móviles a Internet sean como mínimo equiparables a las fijas.

Afortunadamente, los operadores fijos establecidos en los pasados 12-18 meses han ido mejorando las velocidades de Internet ofrecidas y anuncios de proyectos de nicho financiados con fondos públicos abren la posibilidad a un mayor nivel de competencia en servicios de banda ancha por medio de fibra óptica lo que ayudaría a diferenciar los servicios fijos de los móviles.

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Cambia, todo cambia…

La decisión de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia en los Estados Unidos de dar la razón a Verizon sobre la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) sobre su potestad de regular a los proveedores de banda ancha de ese país ha tenido repercusiones globales. De forma inmediata, el acuerdo entre Netflix y Comcast para la no degradación de la señal del proveedor de contenidos visuales se puede denominar como la primera consecuencia del golpe en las cortes de justicia estadounidense el modelo de Internet abierto implementado por la FCC desde 2010. Desde entonces, en diversas jurisdicciones los pedidos para que los proveedores de contenido visual paguen a los proveedores de banda ancha por el uso de sus redes han incrementado.

Una consecuencia menos difundida en medios de prensa tradicionales es el interés de los operadores estadounidenses en trasladar el modelo de tarifas por descarga generalmente aceptado en el mundo móvil al fijo. Según los comentarios de dos de sus más fuertes impulsores – AT&T y Comcast – lo que se busca es democratizar el acceso a Internet eliminando el subsidio artificial que representa la tarifa plana y que consiste en el sobreprecio que pagan los consumidores de pocos datos de descarga mensual vs aquellos que hacen un uso intenso de su conexión de Internet.

Signals Telecom Consulting resalta que mientras los operadores estadounidenses que más activos de encuentran haciendo este tipo de implementaciones son los proveedores de banda ancha fija en América Latina los primeros llamados a emular esta práctica provienen de los operadores móviles. La queja principal es la imposibilidad de continuar comercializando planes ilimitados de banda ancha. Para entender el reclamo de los operadores móviles de la región – Claro, Kölbi y Movistar de Costa Rica entre los más insistentes – se debe considerar dos aspectos al momento de ofrecer una oferta de Internet móvil que contemple imponer velocidades mínimas: tecnología y lo que significa data ilimitada.

Definiendo “ilimitado”

Históricamente los prestadores de servicio de Internet móvil promocionan planes ilimitados de datos. Estas promociones existían en su mayoría cuando las redes de transmisión ofrecían velocidades inferiores a las que prometen las redes 3G / 4G. Con el advenimiento de nuevas tecnología y contenido especializado (léase pesado) que puede accederse por medio de las nuevas redes los operadores móviles comenzaron a modificar el significado de “ilimitado”.

La práctica generalizada de la industria es luego de llegar a un tope de descarga la velocidad sea degradada a EDGE o 1x (entre 100 Kbps a 300 Kbps teóricos) hasta el comienzo del nuevo ciclo de facturación.

Si se observan los anuncios recientes hechos en Estados Unidos sobre la oferta de planes de datos escalonados para servicios fijos como alternativa a los planes “ilimitados” existentes hasta el presente para establecer la discriminación en velocidades que recibiría el cliente. No obstante, no es cierto que todos los proveedores de servicios de DSL, Cable Modem o FTTx en los Estados Unidos ofrezcan servicios de descarga ilimitada.

Las cláusulas de uso aceptable del servicio han existido hace más de una década en este país y la reincidencia en su violación puede resultar hasta en la suspensión de servicio. Este modelo aunque poco conocido también está presente en América Latina, por ejemplo, dependiendo del plan de banda ancha contratado Antel de Uruguay el máximo de descarga oscila entre 100 MB y 350 MB mensual.

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El interés de los proveedores de Internet (tanto fijos como móviles) en imponer montos de descargas menores para cada cliente responde al incremento en uso de portales que ofrecen servicios de video (ej. Hulu, Netflix, Amazon, Youtube) u otras aplicaciones que requieren una fuerte utilización de datos. Para los operadores la segmentación tarifaria por descarga es una forma eficiente para administrar el congestionamiento de tráfico en sus redes que el uso indiscriminado de descargas de video, sonido o el uso de aplicaciones que requieren ser utilizadas en tiempo real puede provocar. En otras palabras, los operadores lo que buscan es incrementar el costo de uso de Internet para (mayormente) aquellos usuarios que más lo utilizan.

Tecnología

Un dato que muchas veces no se informa a los usuarios sobre las velocidades que pueden ofrecer las tecnologías contratadas es que la misma – sobre todo en servicios móviles – es teórica o que depende de las condiciones específicas de uso de la red u otras externalidades para su velocidad. Es por esta razón que ningún operador se atreve a garantizar la velocidad de su conexión.

Esta realidad de la tecnología también sirve para explicar por qué los prestadores de servicios de Internet se oponen a medidas regulatorias como la de Osiptel de Perú que establece que la conexión a Internet fija ofrezca como mínimo un 40% de la velocidad promocionada.

Solo en Chile – gracias a su normativa de neutralidad de redes – se ha visto a un usuario demandar a su proveedor de banda ancha por no cumplir con las velocidades de Internet contratadas.

José Otero concluye su exposiciòn, argumentando que independientemente de la posición que los gobiernos de América Latina y el Caribe asuman en la discusión de temas de neutralidad de redes, planes de conectividad o el rol de la empresa privada como motor de expansión de las telecomunicaciones el modelo histórico de facturación plana parece vivir sus últimos días.

La proliferación de contenidos pesados junto con el incremento en el número de usuarios ha incrementado la presión en las redes de los operadores quienes ven afectada – no siempre sin castigo gubernamental – la calidad de sus servicios. Obviamente la otra lectura que se puede hacer del comportamiento de los prestadores de servicios es que estos buscan limitar la inversión en infraestructura para maximizar sus ganancias lo que es una actitud entendible pues son entidades privadas que buscan beneficiar a sus accionistas.

Lo que queda claro es que los operadores se alinearán con el modelo regulatorio que se apruebe en su mercado. En este sentido, es importante para los organismos de toma de decisión que entiendan que varios aspectos que pueden parecer novedosos como los tope de descarga o la degradación de velocidad en planes ilimitados es una realidad que lleva años en América Latina y el Caribe. Asimismo, deben sopesar las repercusiones de cualquier decisión que puedan implementar en términos de tarifas, inversión y expansión de redes.

@pablogusdiaz (en twitter)