¿El efecto AMLO puede producirse en Argentina?

¿El efecto AMLO puede producirse en Argentina?

El pasado domingo 1° de Julio se celebraron las elecciones presidenciales de México y para sorpresa de muchos resultó ganador Andrés Manuel López Obrador, más conocido como AMLO.

López Obrador es un viejo político mexicano que ya se había presentado anteriormente como candidato a la presidencia de ese país en 2006 y 2012, perdiendo ambas elecciones; ante Felipe Calderón del PAN, primero, y Enrique Peña Nieto del PRI, después.

AMLO nació a la vida política en 1976 como militante del todopoderoso PRI del que se va en el año 1988 para fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) junto con otros reconocidos ex PRIístas, como el tres veces candidato a la presidencia de México Cuauhtémoc Cárdenas.
En las elecciones del año 2000 AMLO gana la Jefatura de Gobierno del México DF, distrito que gobiernó hasta 2006.

En las elecciones celebradas el domingo pasado, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ganó la presidencia de México en su tercer intento, obteniendo el 53% de los votos, seguido del candidato del PAN, Ricardo Anaya, con el  22% y el oficialista José Antonio Meade del PRI con el 16%, el gran derrotado que cargó con el voto castigo contra el presidente Peña Nieto.

Según el reconocido polítólogo y doctor en comunicación, Mario Riorda, la elección en México demostró que “el hartazgo y la bronca se transforma en un voto que no puede ser frenado ni por medios ni por élites. Las inercias ya no valen…” y además asegura que “En México hubo dos miedos enfrentados. El miedo a que México se convierta en Venezuela. Y el miedo a que México siga siendo el mismo de ahora.”

Ante tamaña disyuntiva, el pueblo mexicano decidió romper con su historia y elegir otro camino. Un camino alternativo que no había transitado nunca. Un camino nuevo, pero con un guía viejo, conocido y respetado: AMLO. Y así, los 2 partidos históricamente más poderosos de México, el PRI y el PAN fueron arrasados por la ola renovadora del PRD.

El caso argentino

Una reciente encuesta realizada en conjunto por la afamada consultora internacional D’Alessio IROL y el politólogo Sergio Berensztein, da cuenta de una novedad hasta hace pocos meses inimaginable en nuestro país: el economista Ricardo Lavagna encabeza la lista de políticos con mayor imagen positiva de cara a las elecciones presidenciales de 2019.

En su informe difundido a la prensa, “La crisis cambiaria activa el pesimismo y diluye el capital político de Macri“, los prestigiosos consultores confirman los datos de otras encuestadoras importantes (como la de Gustavo Córdoba por ejemplo que suelo citar muy a menudo en mis redes sociales) acerca de la caída de la imagen personal y de su  gestión, del presidente Macri.

En contrapartida a ésto, la misma encuestadora muestra que la imagen de la principal rival opositora al gobierno nacional y al actual presidente, la ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sigue mostrando elevados índices de rechazo, aún mayores que los del actual presidente. Dando por válido el slogan difundido por los voceros del gobierno y ampliamente repetido por los medios de prensa adictos, que la caída de la imagen del presidente y el gobierno no era capitalizada por la oposición -siguiendo con la estrategia polarizadora que imperó desde 2015-.

Pero la novedad de esta encuesta efectuada por D’Alessio IROL y Berensztein, es que si hay alguien que empieza a capitalizar, y con fuerza, ese deterioro de imagen: Roberto Lavagna.

La caída de la imagen de los principales dirigentes del oficialismo, se contrapone con el crecimiento de un dirigente opositor con experiencia en el manejo de crisis, el ex ministro de economía Roberto Lavagna, quien encabeza la lista de imagen positiva con un 55%“, afirman los consultores mencionados en su informe.

En el artículo periodístico del diario El Cronista “Por qué Lavagna puede ser un cisne negro para Cambiemos”, uno de los autores de esta encuesta, Sergio Berensztein, explica al periodista: “Lavagna tiene tres cosas a favor que son bastante inusuales: arrastra votos de otras fuerzas políticas, algo que pocos líderes de la oposición logran. Lo votan peronistas, radicales y votantes de Cambiemos que están decepcionados. Es, además, uno de los pocos políticos que entiende de economía. Y el tercer atributo, muy tentador, es que sería un presidente para un solo mandato, debido a su edad. Eso lo vuelve muy atractivo como solución contingente”.

El paralelo personal de Lavagna con AMLO es innegable: ambos son hombres de edad. Ambos políticos tradicionales que han amasado una muy buena reputación personal. Ambos tienen sus orígenes en viejos y poderosos partidos tradicionales a los que abandonaron para crear o sumarse a una nueva “tercera vía” (el PRD de Cuauhtémoc Cárdenas, en el caso de López Obrador y el Frente Renovador de Sergio Massa, en el caso de Lavagna). Ambos profesaron derrotas electorales presidenciales en el pasado (AMLO en 2006 y 2012, Lavagna en 2007)… pero el paralelo entre ambos escenarios políticos también es asombroso: Como cité de Riorda anteriormente, los “miedos” argentinos son similares a los mexicanos: ¡convertirnos en Venezuela o seguir como estamos!

¿Podrá ser Roberto Lavagna el AMLO argentino que venza la inercia de los partidos tradicionales, canalice la frustración de los actuales votantes de Cambiemos y transforme en votos el hartazgo y la bronca del pueblo?

Difícil hacer futurología pero, y a pesar de la tajante afirmación del profesor Mario Riorda sobre que el escenario mexicano no es transpolable al resto de América Latina, los parecidos son muchos y el horno está para bollos.

@pablogusdiaz (en Twitter y Facebook)