Educación: de Sócrates a Internet

Educación: de Sócrates a Internet

Internet se prepara para acabar con la educación tal y como la conocemos. Plataformas online como Coursera en el ámbito universitario o Khan Academy fuera de él cambiarán la educación para siempre.

Uno por uno, distintos sectores económicos en cuya base está la información y el conocimiento han sufrido y siguen sufriendo importantes cambios a raíz de la irrupción de internet y la tecnología. La música, el periodismo, el cine, la televisión, los libros… sin embargo, existe un sector que se resiste a esos cambios: la educación. Pero eso también está por cambiar.

Tanto en Estados Unidos como en los principales países anglosajones –y también en colombia o chile en América latina- uno de los graves problemas que presenta la educación de calidad, es el precio de las matrículas que ha ido aumentando las dos últimas décadas a un ritmo muy superior al de los PBI e IPC de sus países. Esto está llevando a un alto endeudamiento de muchos jóvenes y familias por cifras que, en muchos casos, superan las de una hipoteca. El caso de la reciente crisis estudiantil de Chile (con Camila Vallejos a la cabeza) es un claro ejemplo de ello.

Para dar soluciones alternativas a este problema, están apareciendo instituciones que brindan sus servicios educativos de manera online. Ya sea como plataformas propias de dichas instituciones o como soluciones empresariales externas a ellas.

En este último grupo tenemos empresas como Kno, que se ha propuesto para reemplazar el mercado de los libros de texto con versiones electrónicas para tabletas, mejores y más baratas. También el Proyecto Minerva, que espera cubrir la diferencia entre la escasa oferta de plazas de las principales universidades americanas y la enorme demanda que éstas no pueden atender (fundamentalmente por los límites físicos que imponen los propios edificios y las aulas) con cursos a través de internet, apoyados por el establecimiento de pequeños colegios en todo el mundo donde los estudiantes convivan y estudien juntos.

Una de las mayores estrellas en este rubro ha sido la Khan Academy. Comenzó con unos pocos vídeos en Youtube con los que su fundador, Salman Khan, enseñaba matemáticas a su sobrina. La popularidad de los mismos le llevó a dejar su trabajo en el sector financiero para dedicarse a extender esta sencilla plataforma educativa, que tras seis años de vida ya cuenta con más de 3.400 pequeñas lecciones en vídeo. Esta original academia es una asociación sin ánimo de lucro, financiada en buena medida por la Fundación de Bill y Melinda Gates.

Pero el gran movimiento ha tenido lugar en los últimos años, al decidir buena parte de las grandes universidades que si no empezaban a ofrecer algo en internet quizá alguien como Khan les podía enseñar la puerta de salida del negocio educativo.

El primero en moverse ha sido el Instituto Tecnológico de Massachussets, el famoso MIT, en diciembre de 2011 con una plataforma llamada MITx, que no sólo ofrece cursos sino que también examina y certifica a quien se lo merezca. El servicio ha crecido y ha pasado a llamarse edX después de fusionarse el MIT con otros dos grandes como son Harvard y Berkeley.

En este nicho, su gran rival es Coursera, fundado por varios profesores de Stanford, y que se destaca por ser más abierta que su rival. Tanto es así que ya son docenas las universidades que lo están utilizando: Columbia, Stanford, Princeton, Johns Hopkins, Duke y Brown son quizá las más conocidas, pero no se está limitando a Estados Unidos y cuanta ya con el apoyo de universidades de la India, Gran Bretaña, Hong Kong, Israel, Australia, Suiza y Canadá. Los cursos son gratuitos, pero cobra por la certificación. Del valor que dichos títulos tengan en el mercado laboral dependerá en buena medida la suerte de estas iniciativas.

En Argentina también tenemos nuestras perlas, y la Universidad Empresarial Siglo 21 de Córdoba, es un claro exponente de la enseñanza abierta y a distancia.

Se basa en un sistema mixto presencial-virtual, llamado Modalidad Distribuida, donde el alumno cursa todas las materias de su carrera, la mayor parte del tiempo en su PC, con material didáctico digital y trabajos prácticos online. Y una vez por semana realiza en un CAU (centro de aprendizaje universitario, situado en varias ciudades del país), una Teleclase presencial de repaso general y se le toma un examen parcial sobre los temas aprendidos en la semana anterior.

Pero no sólo las universidades están entrando en este mundo de la educación online. Varias escuelas privadas de élite se han apuntado a la Global Online Academy, programa bajo el cual ofrecen cursos en internet que conectan a los estudiantes con compañeros de todo el mundo en una clase virtual, intentando mantener el tipo de relaciones sociales que se crean en clases de pequeño tamaño.

Las instituciones educativas tradicionales ofrecen tres servicios: enseñanza, certificación de la enseñanza y una red social formada por profesores y compañeros que cobran una gran importancia a lo largo de la vida escolar y colaboran más allá de ella, en la posterior vida laboral. Y la tecnología telemática, y especialmente la web 2.0, ya han encontrado respuestas alternativas online a esos servicios.

En argentina aún no se han dado casos como los de la Global Online Academy, pero imaginemos que surja una empresa educativa que reúna los mejores cursos de las más destacadas instituciones educativas nacionales en cada rama ¿no anotaría usted a su hijo en ella?

Quizá, como argumenta el profesor de la London School of Economics, Luis Garitano, internet este generando la mayor innovación educativa desde la academia de Sócrates.

@pablogusdiaz (seguime en twitter)