“¿De qué va la campaña?”

“¿De qué va la campaña?”

La campaña lo que debe hacer es buscar los por qué deciden las cosas que deciden los votantes. Eso es lo verdaderamente importante. Quién los encuentre sabrá entender ‘de qué va la campaña’.”

Ismael Crespo Martínez es un español, doctorado en ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Es director de la revista digital ‘Más Poder Local’ sobre comunicación política y comportamiento electoral centrada en España y América Latina. Es también presidente de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de Campañas Electorales (ALICE) y recientemente fue mi profesor en el curso de ‘Diseño metodológico para el diagnóstico de los espacios de competición en el mercado electoral’ que realicé en la porteña Universidad Austral en el marco del taller integral de ‘Metodología de la investigación en comunicación política (#MECOMPOL).

Ismael es el dueño de la cita que escribí al principio de esta nota.

Justo es aclarar que no fue una novedad para mí, ya que Carlos Fara, otro gran maestro que tuve en la ´Diplomatura de Comunicación Política para campañas electorales’ que realicé en la Universidad Siglo 21 hace algunos años atrás, ya me lo había enseñado con el nombre de ‘concepto de campaña’. Pero si debo reconocer que no fue hasta que lo escuché de boca de Ismael y que puede asociarlo con mis actuales y recientes experiencias, que me logró impactar.

Sin ir muy lejos en la historia ni abundar en ejemplos voy a mencionar solo dos casos reales, rionegrinos, en los que la frase de Ismael podrá entenderse en su plenitud.

El primer caso es la elección a gobernador de Río Negro del mes de abril. El gobernador Alberto Weretilneck y su equipo de campaña del partido provincial Juntos Somos Río Negro, supieron siempre, desde un primer momento, “de qué iba esa campaña”; mientras que sus principales contendientes, el peronista Martín Soria y la radical Lorena Matzen, creo, aún ni se han enterado de eso.

El segundo caso es la actual elección a intendente de Viedma que se está disputando en este mes de septiembre. El vicegobernador Pedro Pesatti y su equipo de campaña del provincial partido Juntos Somos Río Negro tienen muy en claro, y desde antes del inicio mismo, “de qué va esta campaña”; mientras que sus principales retadores, Mario De Rege por el radicalismo y Evelyn Rousiot por el peronismo, no tienen la más mínima idea. Quién si creo que se aproxima un poco al ‘concepto’ que me enseñara Fara o al ‘quid de la cuestión’ que me impresionara de Crespo, es el candidato del vecinalista partido PAR, Mario Sabbatella. Pero los demás, todos los demás, no tienen ni idea.

¿Y qué tienen Weretilneck y Pesatti de diferente con resto de los candidatos que les permite conocer esa tan preciada ‘clave secreta’ (o punto G, también valdría la comparación)? Que investigaron, estudiaron a fondo al electorado y en función de ese conocimiento cabal construyeron su estrategia de campaña. Ambos obraron PROFESIONALMENTE. Ambos se pusieron a la altura de las circunstancias de la competencia que afrontaban. Porque ambos entendieron los cambios producidos en la sociedad y en la política en el último ¼ de siglo. Los otros no. Los otros minimizaron las circunstancias. No investigaron o lo hicieron muy mal; no estudiaron a fondo las causas que motivan la intención de voto de cada uno de los diferentes targets de electores que conforman el gran electorado provincial o viedmense. Se movieron y mueven como AMATEURS de la política, creyendo que con el peso de la sumatoria de sellos, o con la historia de sus partidos, o con la trayectoria de sus apellidos, o peor aún, que con la pose fotográfica con el líder nacional de turno, les alcanzaba. SUBESTIMARON AL ELECTORADO.

Y en una campaña electoral un candidato puede cometer muchos errores. Pero el que no debe cometer jamás es el de subestimar al electorado. Porque ese se lo factura. Y bien caro.

Y tal es el precio que la Unión Cívica Radical, otrora potencia electoral de la provincia que gobernó Río Negro durante 28 años seguidos luego de la recuperación de la democracia, de manera cuasi hegemónica, hoy no tiene siquiera un solo diputado en la legislatura provincial. Y el peronismo sigue viendo a la casa de gobierno desde los bancos de la plaza San Martín.

Y tal es el precio también que la Unión Cívica Radical, que viene gobernando el municipio viedmense en los últimos 16 años de manera ininterrumpida (o 20 descontando el interregno peronista del 99-03, si consideráramos que sus últimos gobernantes llegaron al poder municipal en 1995 de la mano de Fernando Chironi) hoy, perdida ya la elección a intendente, lucha por ver si logra al menos retener un concejal.

Y tal el es precio además que no solo la UCR lucha por ese último, noveno, concejal sino también el PJ. Y no luchan contra el líder de las encuestas, Pedro Pesatti, que ya tiene seis seguros y un séptimo potencial, sino contra el PAR de Mario Sabbatella que de igual a igual le está disputando ese escaño.

Y como viene la campaña es muy probable que lo gane y Vanessa Cacho Devincenzi lo ocupe. Porque como dije promediando la nota, Sabbatella y su gente, al igual que Pesatti y la suya, entendieron “de qué va la campaña”, mientras que Rousiot y De Rege aún no tienen idea.

@pablogusdiaz