Creer o reventar, pero la campaña política hoy es digital

Creer o reventar, pero la campaña política hoy es digital

Internet es hoy el mayor medio de información a nivel mundial y las redes sociales el mayor medio de interconexión de las personas. Esto es un hecho insoslayable. La campaña política es una guerra comunicacional donde gana el contendiente que persuade a la mayor cantidad de gente. Y si la gente está la mayor parte del tiempo informándose e interactuando vía internet, menospreciar este espacio virtual es letal para las aspiraciones del candidato o partido.

Provengo del marketing online comercial y he visto (y aún sigo viendo) como el comercio subestima el canal digital para la promoción, venta y servicio de atención post-venta de sus productos y servicios.

Comerciantes que gastan fortunas alquilando o construyendo el mejor comercio físico de la ciudad, adornandolo con los mejores muebles y decorandolo con las mejores vidrieras, que a la hora de encarar el mundo del comercio electrónico pretenden hacerlo a cero costo o buscando el más bajo precio para el desarrollos de sus plataformas e-commerce. Y poniendo a los mismos “vendedores de salón” a atender el email y las redes sociales, sin ningún tipo de formación o capacitación específica en comercialización y marketing digital.

Lo mismo he visto (y aún sigo viendo) en el marketing electoral. Partidos políticos y candidatos que subestiman el canal digital para comunicación de sus ideas, propuestas.

Partidos y candidatos que gastan ingentes fortunas en pintar paredones, instalar gigantes carteles, empapelar ciudades enteras con afiches y volantes o movilizar miles de personas a actos públicos, pero que a la hora de la comunicación digital pretenden hacerlo a bajo costo o aún peor, ellos mismos (los candidatos) con “la ayuda” de algún militante hábil en las redes.

Demás está contarles el resultado de esos experimentos de ambos subestimadores patológicos: comerciantes que quiebran y cierran sus negocios; candidatos que pierden elecciones y quedan fuera de los cargos de poder.

El canal digital no solo no debe ser subestimado sino que además debe ser revalorizado en su inmensa dimensión. Su manejo debe dejar de ser “amateur” para pasar a ser profesional, encargado a personas formadas y capacitadas en las artes y ciencias que lo involucran, o a agencias específicas.

Comunicación. Diseño gráfico o multimedia. Marketing. Desarrollo web. Fotografía y video, son las ciencias y artes básicas en las que estos profesionales deben estar formado. Pero además, si se trata de una campaña electoral, esos profesionales deben saber también de política.

Estos equipos de profesionales de diferentes disciplinas además deben estar dirigidos por alguien. No se los puede dejar librados a sus espontáneas creatividades. Deben seguir un plan específicamente trazado para esa campaña puntual.

Esto funciona como un equipo de fútbol donde conviven los que defienden con los que atacan y los creativos… pero todos ellos dirigidos desde el banco por el Director Táctico, quien ha trazado previamente la estrategia del partido. Y quién verá desde afuera como se desarrolla el juego y hará los ajustes -cambios posicionales o de jugadores- que considere oportuno hacer para mantener la superioridad sobre el adversario.

En argentina el PRO es el partido político que mejor interpretó el canal digital. Y prácticamente desde sus inicio se dedicó a armar sus equipos de estrategia y comunicación digital.

Las horas de trabajo, la información recogida y la experiencia adquirida le dieron una ventaja por sobre el resto, que quedó manifestada en el resultado de todas las elecciones en las que, desde 2007 se presentó: el triunfo.

Esta fotografía que comparto a continuación muestra lo que digo. Se trata del centro de operaciones digitales montado por el PRO-Cambiemos para la elección de 2015, donde puede verse a decenas de “community manager” actuar en las redes. Hora tras hora durante todo el día. Día tras día de cada uno de los meses que duró esa campaña. Miles de hora hombre de trabajo digital profesional.

Damián Coll, un especialista en comunicación digital que trabajó en la campaña presidencial del candidato del FpV, Daniel Scioli, afirma que ella fue “el ejemplo más cabal de anarquía comunicacional. Toda la gente agrupada, por ejemplo, en fanpages como ‘La Ola Naranja’, eran ingobernables desde lo estratégico. Gente fanática a la hora de expresar una idea. Generando así una comunicación de convencidos para convencidos. Trabajando así fue imposible consolidar una sola ‘ola naranja’ ”. Lograron muchas ‘olitas’ que jamás llegaron a ser un ‘tsunami’ como el que generó el PRO.

En el Frente Renovador de Sergio Massa la cosa no fue muy diferente. Mi corto y tangencial paso la campaña electoral de ese partido me mostró algo parecido al relato de Damián sobre el FpV. Pero parece que ahora en este espacio, se aprendió la lección.

Anteayer, en el congreso nacional que el Frente Renovador realizó en la localidad bonaerense de San Martín, se dejó ver algo nunca mostrado en un acto de estas características antes: el nuevo equipo de comunicación digital del massismo. Un equipo de 100 Community Managers organizados estratégicamente.

En la provincia de Río Negro estamos en los albores de la campaña electoral para la gobernación y algunos municipios, y no tengo conocimiento ni he percibido aún viendo las redes, la existencia de equipos profesionales como éstos.

 

@pablogusdiaz (en Twitter y Facebook)