A propósito de lo que vendo

A propósito de lo que vendo

El software como servicio es el modelo de negocios que vengo desarrollando desde hace varios años. 20, más o menos. Desde que un día, junto a mis socios de entonces, nos dimos cuenta que había gente que desarrollaba mejores programas que los nuestros, a precios muchos más competitivos y con un modelo de negocio global. Ahí entendimos que nuestra única posibilidad de supervivencia en este negocio era cambiar de pensamiento y entender al software no como un producto a vender a gran escala sino como un servicio de calidad a brindar a clientes específicos.

Más acá en el tiempo, unos 13 ó 14 años aproximadamente, entendí que el futuro de la informática y los negocios ya no estarían en el desarrollo de aplicaciones para PCs sino en aplicaciones web. La gente se estaba interconectando y había que proveerles plataformas de información y servicios online, pensé. Y así me volqué de lleno al desarrollo de aplicaciones web, siempre con la premisa del software como servicio y no como producto.

En los años más recientes entendí también que por mejor empeño que pusiera y conocimiento nuevo que adquiriera, siempre iba estar atrás de alguien, o de muchos otros programadores, más empeñosos y estudiosos que yo. Mejores, digamos. Y mucho más aún si ellos se juntaban en grupos o foros de trabajo colaborativo para compartir sus experiencias y cooperar en el desarrollo conjunto de cosas: aplicaciones, interfaces, S.O… fue cuando descubrí Linux, OpenOffice, Joomla… WordPress, etc. Así que me uní a ellos, como usuario y colaborador e intermediario entre algunos de ellos y las necesidades de mis clientes.

Si. Mi modelo de negocio no es el desarrollo ni la venta de programas. Mi modelo de negocio es la venta de mis servicios para que mis clientes obtengan el resultado que desean: vender, comunicar, interactuar, mostrar, etc.

Y en este modelo que he adoptado, no soy para nada talibán de ninguna cultura en particular, mucho menos de la mía. Mi refrán es “no importa de qué color es el gato, importa que cace ratones”.

“WordPress”, que es el CMS que más estoy usando en este momento para desarrollo de aplicaciones informativas del tipo diarios y revistas digitales, me da la posibilidad de brindar un mejor servicio a mis clientes. Y si mañana descubriera que puedo mejorarlo usando otro CMS como “Drupal” o “The pacer Edition”, por citar sólo dos de decenas posibles, no tendría ningún empacho en migrar a ellos.

Lo mismo pasa con las interfaces gráficas. Por supuesto que, junto a mi equipo actual, hacemos interfaces propias (diseño gráfico y maquetación web), pero lo hacemos en casos muy especiales donde, las necesidades del cliente, el tiempo que disponemos y el dinero que cobramos, justifican esa acción. Sino, en muchos casos, recurro a interfaces (templates) prediseñadas por otros miembros de la gran comunidad WordPress, Joomla, Drupal o The pacer Edition, por ejemplo. Especialistas en diseño gráfico y con muchos desarrollos encima, a quienes les adquiero el template que más se acerque a las necesidades de mi cliente y lo ajusto, retoco y adapto a la imagen (marca) de él. En este caso tengo una base de datos con más de 1.200 interfaces gráficas de las denominadas Premium.

Cuando me junto por primera vez con mis clientes les pregunto: ¿Cuál es su negocio? y ¿Qué esperan lograr al contratarme?.

Sus negocios son: Informar, vender, enseñar, contar, ilusionar, etc… sus expectativas están generalmente puestas en lograrlo a través de una aplicación web.

Mi negocio es que puedan lograrlo. Y que no deban estar preocupados en el cómo (tecnológico). De eso me encargo yo. Ellos sólo deben preocuparse en hace lo que saben hacer: Informar, vender, enseñar, contar, ilusionar, etc…

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